Fernando Calderón Collantes, deputado por Arzúa, marqués e ministro de xustiza

No número 32 do Boletín do Centro de Estudos Melidenses – Museo Terra de Melide (2019) pubicouse o artigo “Deputados a Cortes polo Distrito de Arzúa (1846-1923)”, obra de Armando F. Cascón Rodríguez e Fernando Suárez Golán. Un deses deputados foi don Fernando Calderón Collantes, elexido polo distrito de Arzúa en abril de 1872, con 6.729 dos 6.732 emitidos. Esto é o que di o artigo:

A división do Partido Progresista provocou a convocatoria das segundas eleccións celebradas durante o breve reinado de Amadeo I, o 3 de abril de 1872, que gañaron os conservadores, en coalición cos progresistas liderados por Práxedes Mateo Sagasta. Polo Distrito de Arzúa resultou elixido Fernando Calderón Collantes, a quen o rei Alfonso XII había de concederlle o título de Marqués de Reinosa, vila onde nacera o 21 de febreiro de 1811. Pese a non ser galego de nacemento, a súa formación política realizouna toda ela en Galicia, á que representou en numerosas ocasións, xa que o seu pai, Manuel Santiago Calderón, deputado durante o Trienio Liberal, pasou a vivir na cidade da Coruña ao rematar a súa breve e fracasada experiencia política.

Fernando Calderón foi elixido deputado por algunha das circunscricións ou distritos electorais da provincia da Coruña, segundo a lei electoral vixente, de xeito case ininterrompido dende 1843 ata 1871, ano no que pasou ao Senado. En 1872 regresou ao Congreso dos Deputados, representando ao Distrito de Arzúa durante a segunda lexislatura. Dende 1870 identificábase co Partido Conservador, se ben inicialmente militara no Partido Moderado e dende 1858 pertencera á Unión Liberal de O’Donnell, quen o nomeou por primeira vez Ministro de Gracia e Xustiza en 1865. Máis tarde, xa durante a Restauración e militando no Partido Conservador de Cánovas del Castillo, volvería a ser ministro de Gracia e Xustiza en 1875, ministro de Estado entre 1875 e 1877 e, de novo, de Gracia e Xustiza entre 1877 e 1879.

Antes do seu paso á alta política, o perfil desenvolto por Fernando Calderón en Galicia foi, en certo modo, tanxencialmente oposto ao de Benito Sánchez Freire, quen o precedeu inmediatamente na representación do Distrito de Arzúa no Congreso dos Deputados. Fronte á fidelidade carlista de Sánchez Freire, Calderón Collantes caracterizouse por un liberalismo consecuente que se materializou, de feito, na persecución das partidas carlistas como xefe da Milicia Nacional de Ribadeo e, logo do seu nomeamento en 1838, como xuíz de Vigo.

O cadro “Segador gallego, montaña de Arzúa, Galicia”

No catálogo do Museo do Prado, coa referencia P007993 figura un óleo sobre lenzo de 44×57 cm datado no ano 1907 e que leva por título “Segador gallego, montaña de Arzúa, Galicia”. Foi pintado por Fernando Alvárez de Sotomayor y Zaragoza (Ferrol 1875 – Madrid 1960), quen exerceu como director do Museo do Prado entre 1921 a 1931 e de 1939 a 1960. O cadro foi unha doazón dos herdeiros do autor ao Museo de Arte Moderno en 1961. Na actualidade (2021) a obra está depositada no Museo de Belas Artes de A Coruña.

|Cadro no catálogo do Museo do Prado
|Ficha da obra na Red Digital de Colecciones de Museos de España
|Descarga do cadro a máis resolución (1920 x 1486 px)

Vías de comunicación no partido xudicial de Arzúa en 1931

O domingo nove de novembro de 1931, na páxina 6 do xornal La Voz de Galicia, publicouse, dentro da serie “Jurisdicciones de Galicia”, a entrega IV das referidas ao partido xudicial de Arzúa. Leva por título “Vías de comunicación”, e ao igual que todas as outras, ven firmada por Heliodoro Gallego Armesto.

No son, ciertamente, los habitantes del partido judicial de Arzúa, los que más derecho tienen a quejarse por falta de vías de comunicación.


Por su parte N. cruza el ferrocarril de Palencia a La Coruña, que poco después de entrar en él, salva el puente de Samel sobre el Mandeo, en medio de un pobre y áspero paisaje, determinado por una amplia meseta, pletórica de terrenos incultos o dejados a monte, encontrando a continuación tierras sembradas al aproximarse a la estación de Teijeiro, lugar de poca importancia y escaso vecindario, asentado a 487 metros sobre el nivel del mar, y en el cual se alza la Casa Consistorial del municipio de Curtis. A 12 kilómetros de este lugar, por carretera, están las ruinas del Monasterio de Sobrado de los Monjes, que ofrecen a la contemplación del turista, con sus riquezas arquitectónicas, las huellas de su pasado esplendoroso.


Al salir de Teijeiro cruza la vía el río Carregal, y continúa por una penillanura grisácea enverdecida por los tojos, que en primavera y otoño florecen de vivo amarillo; asciende una fuerte pendiente con grandes trincheras y una vez alcanzado el punto más alto 553 metros) salva los pasos de La Illana mediante grandes desmontes y terraplenes, y sin que nada recree el espíritu por falta de arbolado y regular vegetación, pasa bajo un puente, cruza una gran trinchera y sigue descendiendo por las asperezas y revueltas de la serrana estribación de los Montes de la Tieira para detenerse en la estación de Curtis, asentada en el lugar de Osbodeos.


Al pie de la estación, siguiendo la linea de la carretera, se ha creado un nuevo barrio, pero el pueblo de Curtis queda muy lejano, por la izquierda sobre un altozano que baña el río Cabalar. Desde estación hay servicio regular de automóviles a Santiago, Arzúa y Mellid.


Volviendo desde aquí la vía al S. cruza una gran trinchera en curva, pasa bajo la carretera de Betanzos y a través de un tunel abandona la comarca arzuana para seguir descendiendo a La Coruña.


De la red de carreteras que cruzan el partido judicial de Arzúa son las más importantes la de Santiago a Lugo, la de Golada a Betanzos y la de Arzúa a Teijeiro.


La primera, después de dejar en la Labacolla la directa a la estación de Curtis, penetra en tierras de Arzúa a través de bellos panoramas, donde la vista se recrea a cada paso con la contemplación de seculares bosques de robles y castaños, y ondulándose con ligera tendencia a ascender pasa por Amenal, pequeña aldea con 14 casas perteneciente a la parroquia de San Miguel de Ferreira (¿Pereira?).


Salva después varios riachuelos de límpidas aguas y mansa corriente, cuyas orillas aparecen festoneadas por graciosos “ameneiros” y frondosos fresnos y tras algunas bruscar curvas llega a Arca, cuyo núcleo principal queda a la derecha, pero cuyas construcciones modernas forman en la carretera un nuevo barrio, en donde se concentra el tráfico.


Pasa luego la carretera sucesivamente por los diminutos lugares de San Antón, Burgo, Dos Casas y Santa Irene, y un kilómetro después deja por la derecha otra carretera a Lalín (43 kilómetros). Asciende luego, pasando por Cerceda, salva el arroyo Ferreirós, deja la aldea del mismo nombre a la izquierda, cruza el lugar de Calle y llega a Burres, parroquia con 167 vecinos distribuídos en 18 caseríos. En este lugar parte a la derecha otra carretera a Puente Ulla (32 kilómetros).


Deja después a la izquierda la aldea de Cruz, salva varios arroyos y llega a Arzúa, villa con 751 habitantes y 103 viviendas, situadas en una altura de suaves pendientes, y la cual, vista desde lejos, parece una de las fortalezas de nuestra vieja historia. su altura sobre el nivel del mar es de 400 metros y su estación ferroviaria más próxima Curtis, a 27 kilómetros. Además de la que venimos describiendo, parten de ella otras carreteras a Teijeiro y a Puente de San Justo.


Tiene buenas casas para consistorio y escuelas; su pequeña iglesia parroquial guarda una bella imagen de San Francisco y presenta al exterior un relieve en piedra del sepulcro del Apóstol Santiago. A pesar del progreso iniciado en ella de unos años acá, aún le falta mucho para estar a la altura que merece.


Su calle principal es la del Carmen. Tiene un buen capo de feria. Del convento de Agustinos que en ella existió en remotos tiempos, queda solamente el recuerdo, denominándose “el convento” el sitio en que aquel se alzaba.


Pasado Arzúa la carretera se muestra ondulada a través de bellos paisajes; salva el río Isoó por el puente de Ribadiso, inmediato a otro del antiguo camino de Santiago y próximo al lugar que le da nombre, asiento en lejanos tiempos de un Hospital de peregrinos: atraviesa sucesivamente las parroquias de Castañeda y Figueroa, y 17 kilómetros después de Arzúa llega al cruce con la carretera de La Golada a Betanzos, donde en la última década se construyó un barrio moderno, perteneciente a la villa de Mellid, cuyo núcleo antiguo asienta a la izquierda en una penillanura a 463 metros sobre el nivel del mar, con varias calles y una bonita plaza, destacando entre sus edificios la casa palacio del Marqués de Corbera, la iglesia parroquial y el convento de Santi Spiritus, con su iglesia abierta al culto y en su torre el reloj de la villa. Hay además dos ermitas.


Casi unido al pueblo está el montículo llamado “El Castro” coronado por una pequeña capilla. Debe su nombre al hecho de haber estado emplazada en él la fortaleza de Mellid, combatida en muchas ocasiones, derruida en la guerra hermandina y cuya piedra aprovechó luego Sancho de Ulloa para construir el convento.


Después de Mellid desciende la carretera para salvar el río Furelos en la aldea del mismo nombre, y desde él vuelve a ascender con muy amplias y dilatadas curvas, en un bonito paisaje, pasando por Libureiro, y en el punto más alto de la cuesta casi en el extremo S. de los Montes de Carrión, abandona las tierras de Arzúa, para seguir a través de la provincia de Lugo.


Heliodoro Gallego Armesto

O alarde e repartimento de armas do arcebispo Sanclemente

No arquivo arzobispal de compostela, dentro dun cartapacio titulado “Provisiones de guerra”, consérvase un documento do 29 de xuño do 1589 do que temos noticia por que o recolleu Antonio López Ferreiro no apéndice documental do tomo VIII da súa monumental “Historia de la Santa A.M. Iglesia de Santiago de Compostela” (1898), é o apéndice LIII.

Na “Guía de Arzúa, tierra de Quesos, Caminos y Turismo Rural”, escrita por Xosé L. Laredo Verdejo e editada polo Concello de Arzúa no 1999, no capítulo “Un poco de historia. Arzuanos ilustres” (páxina 55) recollese o seguinte:

En mayo del año 1589, arribó al puerto de A Coruña Francisco Draque con un ejército de 14.000 hombres, al mando del General Norris. Su intento era, después de apoderarse de A Coruña y destruir Santiago, “principal emporio de la superstición papal”, según ellos decían, pasar a Portugal. Con este motivo, el entonces Arzobispo de la Sede Compostelana, don Juan Sanclemente, convocó cabildo para tomar con toda urgencia las providencias que el caso requería. Entre las diversas medidas que se tomaron y que no vamos a detallar, pues están fuera de nuestro interés para la historia de Arzúa, figura el alarde ordenado por el Arzobispo en todas las jurisdicciones de la Mitra de todos los vasallos aptos para la guerra y les distribuyó armas, como arcabuces, espadas, picas, etc…

En la Historia de la Santa A. M. Iglesia de Santiago de Compostela, de Antonio López Ferreiro, de la que estamos tomando estas notas, se pone como muestra de estas provisiones el acta del alarde hecho el 29 de junio de 1589 en la villa de Arzúa. “En la villa de Arzúa y veintinueve días del mes de junio de mil quinientos y ochenta y nueve años -dice textualmente- en cumplimiento de lo que ha mandado su señoría el arzobispo, hizo juntar los vasallos de dicha jurisdicción y les repartió en los memoriales de atrás, según que en ellos se contiene y demás a los que fueron Rebeldes por juramento de los mayordomos en los dichos memoriales que juntamente van en dicho memorial, escritos de todo ello con cuenta y razón”.

Se citan, a continuación, los repartos realizados en diversas parroquias arzuanas. Citamos por curiosidad y como ejemplos tomados al azar, algunos nombres de personas y armas entregadas en cada una de ellas. En San Pedro de Mella aparecen Gómez Dafonso da Mella, a quien se le entrega un arcabuz, a Jacobo de Carril una pala, a Pedro Vázquez un legón, a Pedro Crespo con hijos una pala y un legón a él y a sus hijos… En Santa María de Viladavil se le entrega una lanza y una espada a Bartolomé dos Salgueiros, una longa espada y una pica a Bastián de Bouza, a Tomé da Fonte una espada y un legón… También aparecen los repartos en las parroquias de Calvos de Sobrecamiño, Burres y la misma parroquia de Arzúa. También se citan otros lugares que no pertenecen al municipio de Arzúa, pero sí lo fueron en su antigua jurisdicción, como Boimorto, Andabado, A Pastoriza y San Vicenzo de Arceo.

|Documento reproducido por López Ferreiro

O que dí a Gran Enciclopedia Galega do Concello de Arzúa

O tomo dous da Gran Enciclopedia Galega, editada por Silverio Cañada no ano 1974 e con ISBN 84-7286-037-x contén nas páxinas 237 e 238, baixo a voz “Arzúa” un artigo de Antonio Taboada Roca adicado ao Concello de Arzúa e que hoxe reproducimos. Incluímos ademáis unha fotografía da época da praza da vila que ilustra o artigo.

ARZÚA. Municipio de la provincia de La Coruña y diócesis de Santiago. Limita al N. con los municipios de Boimorto y Frades, al S. con el río Ulla, que los separa de la provincia de Pontevedra, al E. con el Ulla y los municipios de Melide y Santiso, y al O. con los Touro y O Pino. Tiene una extensión de 154,6 km.² y una población de 9.064 habitantes, agrupados en las parroquias de Santa María de Arzúa, Santiago de Arzúa, Boente, Brandeso, Branzá, Burres, Calvos de Sobrecamiño, Campo, Castañeda, Dodro, Dombodán, Figueiroa, Lema, Maroxo, A Mella, Oís, Pantiñobre, Rendal, Tronceda, Viladavil, Vilantime y Viñós. El terreno es accidentado y de naturaleza arcillosa, con elevaciones que no sobrepasan los 500 m., siendo las principales el monte Viso, Martelo, Maroxo, Castro-Cornedo, Cornado. El Iso, que nace en las faldas occidentales del Bocelo y riega el valle de Arzúa, el Ulla, Carracedo, Mera y Tambre son los ríos principales. El clima es atlántico y los vientos más frecuentes son los del N. y los del S., estos últimos portadores de lluvias, abundantes de enero a abril. Las temperaturas se mantienen dentro d euna amplitud media relativamente moderada. La principal vía de comunicación es la carretera Santiago-Lugo y la de Arzúa a Lalín, además de varias carreteras locales. La estación de ferrocarril más próxima es la de Curtis, a 24 km.
La economía se basa en la agricultura y en la ganadería. Las tierras cultivadas están muy repartidas y producen principalmente maíz, patatas, frutales, hortalizas, forrajes, trigo y centeno. cuenta con buenas praderías, muchas de ellas con regadío y de notable rendimiento. El ganado vacuno, de cerda y lanar, además de las explotaciones avícolas, constituyen la principal fuente de riqueza. La explotación forestal desempeña también un papel importante, sobre todo el pino, eucalipto, castaño, roble, abedul y fresno, que abundan en las tierras no cultivadas de propiedad privada, con la particularidad de que, además, estas tierras producen pastos permanentes, excepto en los pinares. La fauna es la característica de estas zonas y climas: lobos, zorros, jabalies, liebres, conejos, perdices, etc. La industria tiene poca importancia, sin embargo hay que señalar la existencia de dos pequeñas fábricas de tapizados, varios aserraderos y unos veinte talleres de carpintería mecánica. La actividad comercial del municipio se centra en las dos ferias mensuales que se celebran en Arzúa los días 8 y 22 de cada mes y son unas de las más importantes de Galicia por la gran afluencia de ganado y de productos agrícolas. Algunos autores -dice A. Taboada Roca- creen que la Araduca citada por Tolomeo en su Geografía Universal es la actual villa de Arzúa, que en la Edad Media se reducía a unas cuantas casa a orillas del Camino de Santiago y próximas a su iglesia parroquial. su antigua jurisdicción comprendía diez feligresías, cuyo señorío ejercían los arzobispos de Compostela, los cuales le concedieron los siguientes fueros:
“Esto he o que o Arcebispo ha na vila d’Arçua: O temporal e o espiritual. E o Concello deulle dar dous cobres e facer a o Arcebispo ou seu Vicario dos dous cobre dúas xusticias e deue fazer o xuez e o notario na dita vila. Item cando o Arcebispo veña de Castela ou de roma ou d’en cas do Rey, hanlle de dar os moradores da dita vila un odre de viño e sesenta panes de senllos diñeiros. Item a medad dos portajes e a medad das voces e dos amezios e a outra amedade he do Concello. Item o padrón da iglesia de Santiago d’Arçua.” Labrada, en la descripción económica de Galicia (1804), dice que la jurisdicción de Arzúa tenía en esa fecha 612 vecinos y que sólo había una fábrica de tejas en Sendelle. En Arzúa -sigue diciendo- se celebra feria el día 8 de cada mes y concurre a ella mucho ganado vacuno, caballar, lechones, gallinas, huevos, trigo y centeno. Episodios notables de las luchas civiles que tuvieron por marco esta zona fueron, según Taboada Roca, el sermón pronunciado en Arzúa por Santiago Pastoriza, el 30 de mayo de 1831, con motivo de la bendición de la bandera de los voluntarios realistas, en el que relató los actos de heroísmo de sus paisanos. En un choque de aquéllos com los constitucionales, éstos derribaron la torre antigua de la iglesia parroquial. Tres años después, la villa y comarca de Arzúa fueron testigos de las luchas carlistas y liberales.
Prueba evidente de la importancia histórica de este municipio, atravesado por el camino de Santiago, es la abundancia de casas señoriales esparcias por todo el término. Si bien unas han desaparecido y otras están en ruínas, aún son varias las que se mantienen en pie. Así, por ejemplo, la de Brandeso, de los Montero Figueroa, de la misma familia de la que provienen Rosalía Castro y Emilia Pardo Bazán; la de Orxal, la de Vilantime, la de Bascuas, la de Barrio y la de Sedor, de los Pita da Veiga, descendientes del soldado gallego que hizo prisionero a Francisco I, rey de Francia en la batalla de Pavía. Los principales monumentos son la capilla de la Madalena, antigua hospedería de peregrinos, y la torre de la iglesia parroquial, que data de 1829. Los edificios del ayuntamiento, del juzgado y de la carcel fueron construídos el siglo pasado, gracias a la iniciativa de Barreiro, diputado en Cortes por este distrito.
Todavía se conserva la creencia popular del poder curativo -sólo para el dolor de muelas- de las campanas de Rendal. Los que sufrían este mal tocaban, para curarlo, las campanas cogiendo la cadena del badajo con la boca el Sábado de Gloria. Muy popular es también el dicho, onomatopéyico en parte, atribuído a estas campanas.
As campanas de Rendal
din: quen ten val.

Entre los numerosos hijos ilustres de este municipio es necesario mencionar a Pita da Veiga, Basilio Carril, Xan de Arzúa, los hermanos Souto Vila, Xesús Bendaña, etc.

Cando se enterraron en Arzúa toneladas de mexillón

Según podemos ler no xornal “La Voz de Galicia”, en febreiro de 1971 foron trasladadas a Arzúa dende A Coruña e Sada maís de cen toneladas de mexillón contaminado (prohibeuse a súa comercialización), para ser enterradas nunha finca propiedade dunha empresa que dependía da Caixa de Aforros.

Reproducimos esta nova do 23 de febreiro de 1971, que da continuación a outra do 19 do mesmo mes:

AYER SE INICIÓ EL TRANSPORTE DEL MEJILLÓN A ARZÚA

Fueron llevados unos 32.000 kilos

A causa de la distancia, las operaciones sólo se realizarán por las mañanas.

Ayer, según habíamos anticipado, se inició el transporte del Mejillón de La Coruña y Lorbé a la finca de Arzúa, propiedad de la Caja de ahorros, que al igual que la de Santa María de Oís -a donde se estuvo llevando hasta ahora la producción contaminada y a donde se volverá a llevar dentro de poco- está dedicada a la explotación de árboles frutales.

Dado que la distancia es más del doble que a Oís, los transportes se harán solamente por las mañanas. Por las tardes se recogerá la producción de las bateas, para, por las mañanas, realizar el traslado y posterior enterramiento.

Quizá por ser Carnaval, ayer muy poco fue el mejillón que salió. De La Coruña sólo un camión con 6.980 kilos, y de Sada parece que cuatro con 25.000.

El sábado el transporte fue casi normal, si bien bajó la media de los 70.000 kilos, ya que en La Coruña se levantaron 40.120 que en cinco camiones fueron llevados a Oís, y en Lorbé 22.860, que salieron de Sada en cuatro camiones, al mismo destino.

Xan do Recho e o Laberco

Grazas ao número 1 da revista “Uila noua: voceiro arzuán”, publicado en 1986, sabemos deste conto que recolleu Manoel Cajaravile Pensado no seu libro “Debullando Folklore” (A Coruña 1983). Na revista publicouse con un debuxo de J. Fonte. A continuación reproducimos o conto:

Eu na miña vida vin dúas persoas que se levaran tan mal como Xan do Recho e máis o Laberco. Decote andaban rifando, í eso que vivían porta con porta.

Xa tiveran dous preitos: ún pola auga do regadía, e outro por un carballo.

O máis fermoso do caso foi que o carballo non era de ningún. O carballo nacera entre a leira dún e máis a do outro, pro como estaba metido no camiño do río, resultóu sere do Estado.

Entre abogados, escribentes, viaxes a cidade e outras cousas quedaron polas portas.

Un día saía da casa o recho coa cabra á corda, e o Laberco que estaba na porta díxolle:

-¿Onde vas con ese castrón?

-¿E logo ti non ves que é unha cabra?

-Non estou a falar contigo; estou falando coa cabra.

Xa se armou

Pubricado por M. CAJARAVILLE PENSADO no libro”Debullando Folklore”, A Coruña 1983.

Un tío que non é tío

O 10 de setembro de 1903, no que foi o seu número 9191 o “Diario de Pontevedra: periódico liberal” recolle unha intrincada historia familiar que reproducimos a continuación:

Falsificación en documento público.-Despojo de bienes.

El juzgado de A Coruña entiende en un proceso por falsedad en documento público, muy curioso, ciertamente, por las circuntancias que en él concurren.

El día 12 de Mayo de 1902, se presentó en la notaría del Sr. Viñes Gilmet un individuo desconocido que dió el nombre supuesto de Bartolomé Barreiro Guntín, acompañado de Carmen Ares Barreiro, sobrina de Bartolomé á quien el desconocido suplantaba de acuerdo con ella.

Todos son vecinos de Arzúa.

En la notaría manifestaron que deseaban ratificar un documento privado de venta de varias fincas enclavadas en el partido de Arzúa, hecha por Bartolomé á favor de dicha sobrina.

Por no conocerles el notario, exigióles éste á los otorgantes la presentación de testigos de conocimiento.

Volvieron poco después á la notaría llevando como tales á Agustín Roberes Gonzalez y Pablo Rogado Naveira, vecinos de aquella ciudad.

Cumplidos los requisitos legales, el notario extendió la escritura elevando á documento público el referido documento privado.

El mismo sujeto otorgó, fingiéndose tío de Carmen, en favor de ésta, la escritura de permuta de otras fincas enclavadas en la parroquia de Villamor, ayuntamiento de Mellid.

Firmaron ambos documentos los dos testigos y no lo hicieron los otorgantes por no saber escribir.

Reclamando los bienes.-Se descubre la falsedad.

Hecho todo esto, pagaron los correspondientes derechos á la Hacienda y recogieron las copias fehacientes para que Carmen pudiese acreditar su derecho sobre las fincas que aparecían por ella adquiridas.

Tan pronto llegó a Arzúa solicitó Carmen del juzgado de primera instancia de aquel partido que le diese posesión judicial de los bienes, y por esto se descubrió la falsedad.

La sorpresa del auténtico Bartolomé Barreiro al enterarse de todo, no es para ser descrita.

Fué el hombre precipitadamente á la Coruña y consultó el caso con el abogado señor Linares Rivas (don M.).

El juzgado comenzó entonces la instrucción de diligencias para depurar los hechos denunciados.

Comparecieron ante el juez los empleados de la notaría y allí reconocieron á los dos testigos y á la mujer, pero no al supuesto Bartolomé.

Llamados los testigos para que reconociesen en rueda al falsario, no señalaron á éste, sinó al auténtico Bartolomé, al que no es fácil confundir con otra persona, pues se le reconoce fácilmente por ser cojo, defecto físico que no tiene, según parece, el que estuvo en la notaría á otorgar las escrituras.

El verdadero Bartolomé Barreiro protestaba indignado, jurando y perjurando que é no había hecho escritura alguna, pero sus protestas no desconcertaron á los testigos, quienes le señalaron sin vacilación, asegurando que él fué quien les requirió para que le sirvieran como testigos.

El lío, como se vé, es morrocotudo, y costará no poco trabajo ponerlo en claro.

El verdadero Bartolomé tendrá ahora que probar, valiéndose de testimonio de sus convecinos, que no salió de Arzúa en los días que se firmó la escritura.

Historia íntima.-Relaciones del tío con los sobrinos.

En todo esto parece que hay una historia íntima, según manifestaciones de personas que conocen a los protagonistas.

Bartolomé Barreiro Guntín y su sobrina Carmen Ares Barreiro, sostuvieron relaciones durante algún tiempo, de que aquélla tuvo un hijo.

El se resistía a casarse con ella y como compensación le había ofrecido que no contraería matrimonio con ninguna otra mujer y que la dejaría en posesión de todos sus bienes.

Pasó el tiempo y Bartolomé olvidando todas sus promesas, contrajo matrimonio con otra mujer.

Carmen trató de impedirlo pero nada consiguió.

Meses después de haberse casado su tío, trabó relaciones con otro individuo, el mismo, según parece que suplantó á aquel para el otorgamiento de las escrituras, con el que vive o vivió maritalmente, y entre los dos fraguaron el plan de despojar á Bartolomé de sus propiedades, valiéndose del procedimiento empleado.

O avogado de Bartolomé, Manuel Linares Rivas

Arzúa era unha das principais vilas de Galiza no século XVII

No volume 1 do libro publicado en 1656 “Hispaniae et Lusitaniae itinerarium”, e escrito por Martin Zeller, concretamente na páxina 363, tras enumerar as principais cidades da Galiza (Ourense, Lugo, Tuy, Compostela, A Coruña, Ferrol) , o texto dí (en latín) que a parte de estas grandes cidades coñecidas tamén hai outras maís pequenas, como: Arzúa, Baiona, Vigo, Pontevedra, Padrón, Noia, Fisterra, A Coruña, Ferrol, Ribadeo, Sarria, Rivadavia, e Viana. Ademaís menciona a “Gummarez” e “Monterci”, das que decoñecemos a súa denominación actual

O texto en latín é este:

Prater has praecipae notae urbes, aliae etiam sunt minores, inter quas eminet sequentes: nimirum Arzua, Gummarez, Bajona, Vigo, Pontevedra, Padro, Noja, dua supra descriptae, Finisterrae, & Corunna; item Pontedeaume, Ferol, Ribadeo, Sarria, Rivadavia, Monterci, Viana, quarum nonnullae littus marinum occupantes maritimae sunt, aliae vero fluminibus accumbunt.