Vías de comunicación no partido xudicial de Arzúa en 1931

O domingo nove de novembro de 1931, na páxina 6 do xornal La Voz de Galicia, publicouse, dentro da serie “Jurisdicciones de Galicia”, a entrega IV das referidas ao partido xudicial de Arzúa. Leva por título “Vías de comunicación”, e ao igual que todas as outras, ven firmada por Heliodoro Gallego Armesto.

No son, ciertamente, los habitantes del partido judicial de Arzúa, los que más derecho tienen a quejarse por falta de vías de comunicación.


Por su parte N. cruza el ferrocarril de Palencia a La Coruña, que poco después de entrar en él, salva el puente de Samel sobre el Mandeo, en medio de un pobre y áspero paisaje, determinado por una amplia meseta, pletórica de terrenos incultos o dejados a monte, encontrando a continuación tierras sembradas al aproximarse a la estación de Teijeiro, lugar de poca importancia y escaso vecindario, asentado a 487 metros sobre el nivel del mar, y en el cual se alza la Casa Consistorial del municipio de Curtis. A 12 kilómetros de este lugar, por carretera, están las ruinas del Monasterio de Sobrado de los Monjes, que ofrecen a la contemplación del turista, con sus riquezas arquitectónicas, las huellas de su pasado esplendoroso.


Al salir de Teijeiro cruza la vía el río Carregal, y continúa por una penillanura grisácea enverdecida por los tojos, que en primavera y otoño florecen de vivo amarillo; asciende una fuerte pendiente con grandes trincheras y una vez alcanzado el punto más alto 553 metros) salva los pasos de La Illana mediante grandes desmontes y terraplenes, y sin que nada recree el espíritu por falta de arbolado y regular vegetación, pasa bajo un puente, cruza una gran trinchera y sigue descendiendo por las asperezas y revueltas de la serrana estribación de los Montes de la Tieira para detenerse en la estación de Curtis, asentada en el lugar de Osbodeos.


Al pie de la estación, siguiendo la linea de la carretera, se ha creado un nuevo barrio, pero el pueblo de Curtis queda muy lejano, por la izquierda sobre un altozano que baña el río Cabalar. Desde estación hay servicio regular de automóviles a Santiago, Arzúa y Mellid.


Volviendo desde aquí la vía al S. cruza una gran trinchera en curva, pasa bajo la carretera de Betanzos y a través de un tunel abandona la comarca arzuana para seguir descendiendo a La Coruña.


De la red de carreteras que cruzan el partido judicial de Arzúa son las más importantes la de Santiago a Lugo, la de Golada a Betanzos y la de Arzúa a Teijeiro.


La primera, después de dejar en la Labacolla la directa a la estación de Curtis, penetra en tierras de Arzúa a través de bellos panoramas, donde la vista se recrea a cada paso con la contemplación de seculares bosques de robles y castaños, y ondulándose con ligera tendencia a ascender pasa por Amenal, pequeña aldea con 14 casas perteneciente a la parroquia de San Miguel de Ferreira (¿Pereira?).


Salva después varios riachuelos de límpidas aguas y mansa corriente, cuyas orillas aparecen festoneadas por graciosos “ameneiros” y frondosos fresnos y tras algunas bruscar curvas llega a Arca, cuyo núcleo principal queda a la derecha, pero cuyas construcciones modernas forman en la carretera un nuevo barrio, en donde se concentra el tráfico.


Pasa luego la carretera sucesivamente por los diminutos lugares de San Antón, Burgo, Dos Casas y Santa Irene, y un kilómetro después deja por la derecha otra carretera a Lalín (43 kilómetros). Asciende luego, pasando por Cerceda, salva el arroyo Ferreirós, deja la aldea del mismo nombre a la izquierda, cruza el lugar de Calle y llega a Burres, parroquia con 167 vecinos distribuídos en 18 caseríos. En este lugar parte a la derecha otra carretera a Puente Ulla (32 kilómetros).


Deja después a la izquierda la aldea de Cruz, salva varios arroyos y llega a Arzúa, villa con 751 habitantes y 103 viviendas, situadas en una altura de suaves pendientes, y la cual, vista desde lejos, parece una de las fortalezas de nuestra vieja historia. su altura sobre el nivel del mar es de 400 metros y su estación ferroviaria más próxima Curtis, a 27 kilómetros. Además de la que venimos describiendo, parten de ella otras carreteras a Teijeiro y a Puente de San Justo.


Tiene buenas casas para consistorio y escuelas; su pequeña iglesia parroquial guarda una bella imagen de San Francisco y presenta al exterior un relieve en piedra del sepulcro del Apóstol Santiago. A pesar del progreso iniciado en ella de unos años acá, aún le falta mucho para estar a la altura que merece.


Su calle principal es la del Carmen. Tiene un buen capo de feria. Del convento de Agustinos que en ella existió en remotos tiempos, queda solamente el recuerdo, denominándose “el convento” el sitio en que aquel se alzaba.


Pasado Arzúa la carretera se muestra ondulada a través de bellos paisajes; salva el río Isoó por el puente de Ribadiso, inmediato a otro del antiguo camino de Santiago y próximo al lugar que le da nombre, asiento en lejanos tiempos de un Hospital de peregrinos: atraviesa sucesivamente las parroquias de Castañeda y Figueroa, y 17 kilómetros después de Arzúa llega al cruce con la carretera de La Golada a Betanzos, donde en la última década se construyó un barrio moderno, perteneciente a la villa de Mellid, cuyo núcleo antiguo asienta a la izquierda en una penillanura a 463 metros sobre el nivel del mar, con varias calles y una bonita plaza, destacando entre sus edificios la casa palacio del Marqués de Corbera, la iglesia parroquial y el convento de Santi Spiritus, con su iglesia abierta al culto y en su torre el reloj de la villa. Hay además dos ermitas.


Casi unido al pueblo está el montículo llamado “El Castro” coronado por una pequeña capilla. Debe su nombre al hecho de haber estado emplazada en él la fortaleza de Mellid, combatida en muchas ocasiones, derruida en la guerra hermandina y cuya piedra aprovechó luego Sancho de Ulloa para construir el convento.


Después de Mellid desciende la carretera para salvar el río Furelos en la aldea del mismo nombre, y desde él vuelve a ascender con muy amplias y dilatadas curvas, en un bonito paisaje, pasando por Libureiro, y en el punto más alto de la cuesta casi en el extremo S. de los Montes de Carrión, abandona las tierras de Arzúa, para seguir a través de la provincia de Lugo.


Heliodoro Gallego Armesto

Boente na guía de Everest “Arzúa no Camiño de Santiago”

Boente: Fonte da Saleta

Reproducimos o texto adicado a Boente, publicado nas páxinas 78 e 79 do libro “Arzúa no camiño de Santiago”, con ISBN 8424199219, escrito por Eduardo Aurelio Cacheda Vigide e publicado polo Concello de Arzúa e Everest no 1987:

Boente, Santiago

Agrupando case toda a súa poboación nos lugares de Boente de Arriba e Boente de Abaixo, con algúns núcleos máis pequenos en Martulo, Outeiro, Pazos e Peroxa, entre Melide e Arzúa, seguindo a estrada de Santiago está a parroquia de Boente.

Sobre o mesmo Camiño de Santiago, a súa igrexa paroquial do século XX foi edificada no mesmo lugar e cos restos dunha igrexa románica do século XII previamente derrubada para construí-la actual. Da igrexa románica quedan dous interesantes capiteis incrustados no exterior do muro plano da cabeceira do edificio actual.

Da antiga igrexa gárdanse certas imaxes de indubidable valor; un Santiago peregrino entronizado, derivación da imaxen pétrea do altar maior da Catedral de Santiago, obra dos principios do século XIX; unha Virxe do Carme e un San Roque, ámbolos dous do século XVIII; a imaxe de San Silvestre é de raíces góticas, dunha arte moi popular e dunha difícil datación cronolóxica.

Case enfrente da igrexa, á outra beira da estrada xeral, hai un cruceiro e unha fonte de granito do século XIX que derivan dos tipos compostelanos. A fonte (da Nosa Señora da Saleta) foi lamentablemente alterada na súa zona central cunha obra de cimento e lousa de mármore branco. O cruceiro ten a base enterrada, pé de fortes chanfráns, vara de arestas matadas e cruz florenzada sen Crucificado.

No lugar de Outeiro existe un antigo pazo que procede dos Sánchez Boado. Despois de pasar por sucesiva xeracións a última representación vincular do mesmo pasou a don José Domínguez Feijoo.

Boente celebra grandes festas na honra do seu patrono, Santiago, os días 25 e 26 de xullo; e tamén da Virxe da Saleta o primeiro domingo de setembro.

As solemnidades destas celebracións son preparadas con moito esmero e coidado, tanto no seu aspecto relixioso coma no de expansión e divertimentos profanos.

Boente: capitel da igrexa románico

O deputado polo distrito de Arzúa Benito Sánchez Freire

Nas eleccións do 8 de marzo de 1871 no distrito de Arzúa había 7.712 persoas con dereito a voto (sufraxio universal masculino). Votaron 5.782 electores (o 75% do censo) dos cales 5.780 (o 99,96%) elixiron a Benito Sánchez Freire. Foi deputado ata o 24 de xaneiro de 1872.

O número 32 do Boletín do Centro de Estudos Melidenses – Museo Terra de Melide, publicado en 2019 inclúe o artigo “Deputados a Cortes polo Distrito de Arzúa (1846-1923)”, firmado por Armando F. Cascón Rodríguez e Fernando Suárez Golán. A continuación reproducimos o apartado de dito artigo adicado a Benito Sánchez Freire:

As eleccións xerais de 1871 foron as primeiras do breve reinado de Amadeo I, unha vez aprobada a Constitución de 1869. Celebradas o 8 de marzo baixo sufraxio universal, deron lugar a un congreso dominado pola Coalición Progresista-Liberal, se ben entre a oposición destacaban os deputados republicanos federalistas e os englobados na Comunión Católico-Monárquica liderada por Cándido Nocedal. Precisamente nesta última se integraba o deputado do Distrito de Arzúa, Benito Sánchez Freire. Fillo primoxénito dos señores do pazo de Golmar, na freguesía de San Andrés de Roade, do concello de Sobrado dos Monxes, nacera o 4 de maio de 1821 e casara con Elisa Varela, herdeira do pazo de Furelos, en Melide. A súa familia estaba emparentada co cóengo ilustrado Pedro Antonio Sánchez Vaamonde, e, sobre todo, era próxima á causa do carlismo que, como ten demostrado Xosé Ramón Barreiro, enraizou especialmente no triángulo formado por Sobrado, Melide e Arzúa, precisamente porque aquí era apoiado polas clase dirixentes, curas e fidalgos como Benito Sánchez Freire.

En calquera caso, a experiencia política de Sánchez Freire, como en xeral dos seus compañeiros carlistas, foi inútil, de maneira que nin participou nas sesións nin se volveu presentar, pois xa dende 1872 o carlismo optou por cambiar de estratexia e iniciar a loita armada.

Os lobos atacan o cabriolé que levaba o correo

A revista decenal “La ilustración gallega y asturiana” publicou o 28 de novembro de 1881 esta nova:

Arzúa. A la salida de esta villa en la noche del 20, unos cuantos lobos sorprendieron al conductor de un cabriolé que conducía la correspondencia desde Santiago á Lugo. El caballo se desbocó, arrojando al conductor en medio de la carretera, el cual á duras penas pudo llegar á Mellid. Desde este punto salió otro conductor en busca de cabriolé y caballo, los que, después de largo tiempo, han sido encontrados en un barranco.

O que dí a Gran Enciclopedia Galega do Concello de Arzúa

O tomo dous da Gran Enciclopedia Galega, editada por Silverio Cañada no ano 1974 e con ISBN 84-7286-037-x contén nas páxinas 237 e 238, baixo a voz “Arzúa” un artigo de Antonio Taboada Roca adicado ao Concello de Arzúa e que hoxe reproducimos. Incluímos ademáis unha fotografía da época da praza da vila que ilustra o artigo.

ARZÚA. Municipio de la provincia de La Coruña y diócesis de Santiago. Limita al N. con los municipios de Boimorto y Frades, al S. con el río Ulla, que los separa de la provincia de Pontevedra, al E. con el Ulla y los municipios de Melide y Santiso, y al O. con los Touro y O Pino. Tiene una extensión de 154,6 km.² y una población de 9.064 habitantes, agrupados en las parroquias de Santa María de Arzúa, Santiago de Arzúa, Boente, Brandeso, Branzá, Burres, Calvos de Sobrecamiño, Campo, Castañeda, Dodro, Dombodán, Figueiroa, Lema, Maroxo, A Mella, Oís, Pantiñobre, Rendal, Tronceda, Viladavil, Vilantime y Viñós. El terreno es accidentado y de naturaleza arcillosa, con elevaciones que no sobrepasan los 500 m., siendo las principales el monte Viso, Martelo, Maroxo, Castro-Cornedo, Cornado. El Iso, que nace en las faldas occidentales del Bocelo y riega el valle de Arzúa, el Ulla, Carracedo, Mera y Tambre son los ríos principales. El clima es atlántico y los vientos más frecuentes son los del N. y los del S., estos últimos portadores de lluvias, abundantes de enero a abril. Las temperaturas se mantienen dentro d euna amplitud media relativamente moderada. La principal vía de comunicación es la carretera Santiago-Lugo y la de Arzúa a Lalín, además de varias carreteras locales. La estación de ferrocarril más próxima es la de Curtis, a 24 km.
La economía se basa en la agricultura y en la ganadería. Las tierras cultivadas están muy repartidas y producen principalmente maíz, patatas, frutales, hortalizas, forrajes, trigo y centeno. cuenta con buenas praderías, muchas de ellas con regadío y de notable rendimiento. El ganado vacuno, de cerda y lanar, además de las explotaciones avícolas, constituyen la principal fuente de riqueza. La explotación forestal desempeña también un papel importante, sobre todo el pino, eucalipto, castaño, roble, abedul y fresno, que abundan en las tierras no cultivadas de propiedad privada, con la particularidad de que, además, estas tierras producen pastos permanentes, excepto en los pinares. La fauna es la característica de estas zonas y climas: lobos, zorros, jabalies, liebres, conejos, perdices, etc. La industria tiene poca importancia, sin embargo hay que señalar la existencia de dos pequeñas fábricas de tapizados, varios aserraderos y unos veinte talleres de carpintería mecánica. La actividad comercial del municipio se centra en las dos ferias mensuales que se celebran en Arzúa los días 8 y 22 de cada mes y son unas de las más importantes de Galicia por la gran afluencia de ganado y de productos agrícolas. Algunos autores -dice A. Taboada Roca- creen que la Araduca citada por Tolomeo en su Geografía Universal es la actual villa de Arzúa, que en la Edad Media se reducía a unas cuantas casa a orillas del Camino de Santiago y próximas a su iglesia parroquial. su antigua jurisdicción comprendía diez feligresías, cuyo señorío ejercían los arzobispos de Compostela, los cuales le concedieron los siguientes fueros:
“Esto he o que o Arcebispo ha na vila d’Arçua: O temporal e o espiritual. E o Concello deulle dar dous cobres e facer a o Arcebispo ou seu Vicario dos dous cobre dúas xusticias e deue fazer o xuez e o notario na dita vila. Item cando o Arcebispo veña de Castela ou de roma ou d’en cas do Rey, hanlle de dar os moradores da dita vila un odre de viño e sesenta panes de senllos diñeiros. Item a medad dos portajes e a medad das voces e dos amezios e a outra amedade he do Concello. Item o padrón da iglesia de Santiago d’Arçua.” Labrada, en la descripción económica de Galicia (1804), dice que la jurisdicción de Arzúa tenía en esa fecha 612 vecinos y que sólo había una fábrica de tejas en Sendelle. En Arzúa -sigue diciendo- se celebra feria el día 8 de cada mes y concurre a ella mucho ganado vacuno, caballar, lechones, gallinas, huevos, trigo y centeno. Episodios notables de las luchas civiles que tuvieron por marco esta zona fueron, según Taboada Roca, el sermón pronunciado en Arzúa por Santiago Pastoriza, el 30 de mayo de 1831, con motivo de la bendición de la bandera de los voluntarios realistas, en el que relató los actos de heroísmo de sus paisanos. En un choque de aquéllos com los constitucionales, éstos derribaron la torre antigua de la iglesia parroquial. Tres años después, la villa y comarca de Arzúa fueron testigos de las luchas carlistas y liberales.
Prueba evidente de la importancia histórica de este municipio, atravesado por el camino de Santiago, es la abundancia de casas señoriales esparcias por todo el término. Si bien unas han desaparecido y otras están en ruínas, aún son varias las que se mantienen en pie. Así, por ejemplo, la de Brandeso, de los Montero Figueroa, de la misma familia de la que provienen Rosalía Castro y Emilia Pardo Bazán; la de Orxal, la de Vilantime, la de Bascuas, la de Barrio y la de Sedor, de los Pita da Veiga, descendientes del soldado gallego que hizo prisionero a Francisco I, rey de Francia en la batalla de Pavía. Los principales monumentos son la capilla de la Madalena, antigua hospedería de peregrinos, y la torre de la iglesia parroquial, que data de 1829. Los edificios del ayuntamiento, del juzgado y de la carcel fueron construídos el siglo pasado, gracias a la iniciativa de Barreiro, diputado en Cortes por este distrito.
Todavía se conserva la creencia popular del poder curativo -sólo para el dolor de muelas- de las campanas de Rendal. Los que sufrían este mal tocaban, para curarlo, las campanas cogiendo la cadena del badajo con la boca el Sábado de Gloria. Muy popular es también el dicho, onomatopéyico en parte, atribuído a estas campanas.
As campanas de Rendal
din: quen ten val.

Entre los numerosos hijos ilustres de este municipio es necesario mencionar a Pita da Veiga, Basilio Carril, Xan de Arzúa, los hermanos Souto Vila, Xesús Bendaña, etc.

O xesuíta Tirso González de Santalla na Arzúa do século XVII

O libro “Misiones del M.R.P. Tirso González de Santalla”, do sacerdote xesuíta Elías Reyero, editado en Santiago en 1913 narra as misións do tal Tirso González entre 1665 e 1686, partindo dunhos cadernos manuscritos. Polo que parece, estivo en Arzúa en duas ocasións, a primeira delas entre o xoves 3 e o sábado 10 de xaneiro de 1675, e narrouno así:

Teníamos determinación de volver de allí á Santiago á descansar algunos días; mas el día de año nuevo, después de haber predicado el último sermón y despedido la gente, me hallé sumamente movido á bajar de allí á Arzúa, distante cuatro leguas, por lograr el buen tiempo que Dios envió; y así lo ejecutamos. Fué año nuevo el martes, el miércoles confesamos la gente que había quedado, y el jueves por la mañana nos partimos acompañados de muchos Sres. Rectores de aquel partido, y de un hidalgo llamado D. Juan de Prado, que había asistido con toda su familia á la misión, y tiene su casa legua y media más abajo de Sobrado, muy cerca del camino de Arzúa. Fuimos á comer á su casa, y llegamos á Arzúa á las cinco de la tarde.

A nuestra llegada á Arzúa, afligiéronse algunos, viendo que ni teníamos posada ni comodidad; mas yo los desahogué diciendo, que presto nos sobraría todo, y que allí esperaba yo se había de hacer una gran misión, aunque no estaba publicada, por haber tomado la resolución de darla, después de terminada la de Sobrado el día de año nuevo.

Se nos pegó luego un escribano muy devoto, llamado Carracedo, el cual dispuso que la villa nos diese posada en casa de un hombre honrado, que vivía más abajo de la iglesia. Aquella noche nos dieron de cenar á cuenta de la villa; pero luego llovieron tantos presentes de varias partes, que tuvimos con que pasar sobradamente, y aun para repartir con la gente de casa y con algunos sacerdotes de fuera, que vinieron de Sobrado á vernos y ayudarnos á confesar. Los primeros días hubo pequeños auditorios, por no estar bastantemente publicada la misión, hasta que el domingo día de la Epifanía, fué corriendo la voz. Yo al principio estaba arrepentido de haber venido allí por no ir experimentando fruto muy crecido; mas presto me desengañé.

Hay en aquella villa el octavo día de cada mes una feria de grande concurso, de la cual yo no tenía noticia hasta que llegué á Arzúa; y en la feria fué adonde se dió un gran pregón por toda la comarca. El lunes,víspera de ella, hicimos el acto de contrición por las calles , al cual acompañaron muchos disciplinantes, sin haberles hablado palabra de disciplina. Con esto, y con haber sacado el día de la feria, en la plaza, el alma condenada, y contado el ejemplo de Pelayo, se cogió un admirable fruto. Antes del sermón, fui convocando la gente, por aquellos campos en contorno de la villa, adonde estaba el ganado mayor y el de cerda. Con esto concurrieron al sermón unas diez mil personas, y fué tan grande la cosecha, que cogimos innumerables peces grandes, y acaecieron muchos casos singulares, que quedan apuntados entre otro papel. Vinieron á confesarse muchas personas que eran de ocho y diez leguas, y algunas de la frontera de Portugal. Con ocasión también de la feria acudieron no pocas mujeres, extremadamente necesitadas de remedio, á quienes sus maridos no dejaban salir de sus lugares á confesarse.

Viendo á un niño desnudito, como un S. Juan, y abandonado, le subí al tablado del púlpito, y después de tocar un punto de limosna, dije si había quien quisiera vestir á Cristo en aquel pobrecito. En seguida levantó la voz un hidalgo rico, pidiéndole; y á este ejemplo se colocaron otros cinco ó seis niños, y una niña, que me pidió una señora. Hubo en Arzúa muchas restituciones, algunas de las cuales pasaron por mi mano, y los que las hicieron decían, que aunque se quedasen en la calle y pidieran limosna, querían restituir lo ajeno que poseían. Concurrió allí la mayor parte de la villa de Mellid, distante dos lenguas.

Fundóse en esta misión una numerosa y lucida congregación de la gente principal de la comarca, y después fuese aumentando mucho, llegando á tener más de ciento y tantos congregantes. Hicieron un cuadro grande de tres varas de alto y dos y media de ancho, con nuestra Sra. de la Concepción en medio, y á los lados S. Ignacio y S. Francisco Javier, y cada día, con el rosario que rezan, juntan un punto de meditación.

Antes de acabar la misión, hicieron su procesión de disciplinantes muy devota en que iban cantando los muchachos unas coplas de la pasión; y aunque nosotros dijimos, que más queríamos la disciplina en seco de medio cuerpo abajo, que la de sangre en las espaldas, no pudimos contener su devoción. Cuanto más adelantaba la misión más era la moción, é iba viniendo una gotera tan continuada de gente, que si no levantamos velas, tuviéramos allí qué hacer dos meses. Fué, pues, necesario cortar; y así salimos de allí el 19 de Enero, víspera de S. Fabián y S. Sebastián, llegando á descansar al colegio.De allí á la cuaresma, gasté el tiempo en hacer treinta y dos pliegos de adiciones al libro de los escotados; y otros ocho pliegos de una carta ó memorial á los Príncipes y Prelados, llenos de motivos para reformar este abuso.

A segunda vez que estivo en Arzúa, a finais do mesmo ano 1675 contouno así:

Con singular providencia de Dios, habiendo determinado pasar desde Sobrado á Santiago á descansar unos días, después de año nuevo, en que se acabó aquella misión; me hallé de repente movido á venir á Arzúa, tomando ocasión del buen tiempo que Dios nos envió. Fué esta traza de la divina providencia para la salvación de muchas almas; pues vinimos cuatro ó cinco días antes de una feria muy numerosa, que hay allí, el octavo día de cada mes. Muchas mujeres devotas casadas ó doncellas no las dejaban sus maridos ó padres, ir fuera á confesarse, diciendo que hartos clérigos tenían por allí, y con ocasión de esta fe podían ir lejos encontraron entonces el remedio, porque Dios se lo trajo cerca. En aquella feria fueron sin número los que se resolvieron á confesar sus pecados por haber visto el retrato del alma condenada, y oído el ejemplo de Pelayo; muchas de las cuales estaban en su imaginación totalmente desahuciadas del remedio que que venían á buscar de cuatro, cinco, seis y siete leguas.
Algunas veces me sucedió hallarme tan acosado y oprimido de la multitud de penitentes, que estaban sobre mí y no dejaban confesar, que con un género de impaciencia, y para ponerlos en razón me salí de allí huyendo del tropel; y Dios dispuso esto para que, al salir, me hablasen al oído algunos pecadores diciendo: Padre confiéseme, porque tengo un pecado gravísimo, que jamás he confesado, con que conociéndolos los llamaba. Una persona tan impedida, que tardó dos días en caminar dos leguas que había de su feligresía al lugar de la misión, tenía pecados horribles de sesenta y seis y setenta años atrás; y vino movido de la fama á buscar el remedio.

Yendo por un camino, y habiéndome apeado á hacer colación, me llamaron á confesar á una enferma. Era esta una doncellita de trece á catorce años, que estaba sobre unas pajas y muy en los extremos. Parece me llevó Dios allí para su salvación; pues no se atrevía á confesar con su cura, lo que había callado otras veces. En cierto lugar atajó la misión un grande escándalo, que estaba para suceder; porque un hombre tenía hecha llave falsa para entrar en un convento á comunicar deshonestamente á una persona, y vino movido de los sermones á confesarse conmigo, y no le quise absolver hasta que me trajera la llave, que estaba en poder de aquella mujer.

José Joaquín Barreiro Ferro, primeiro deputado por Arzúa

Na segunda metade do século XIX e a principios do XX, o Distrito de Arzúa estivo representado no Congreso dos Deputados. No mes de nadal do ano 2019 publicouse o número 32 do Boletín do Centro de Estudos Melidenses – Museo Terra de Melide, que contiña o artigo “Deputados a Cortes polo Distrito de Arzúa (1846-1923), obra de Armando F. Cascón Rodríguez e Fernando Suárez Golán. A continuación reproducimos o apartado adicado dentro do mencionado artigo a don José Joaquín Barreiro Ferro, o primeiro en representar nas Cortes ás terras de Arzúa.

As eleccións do 6 de decembro de 1846 foron as primeiras nas que se aplicou a elección de deputados por distritos uninominais. Emporiso, a lei electoral de 1846 configuraba tamén un verdadeiro réxime oligárquico ao establecer un sufraxio censitario moi restrinxido que limitaba o corpo electoral a 97.000 varóns, por suposto, maiores de 25 anos, o que supoñía tan só o 0,8 por cento do total da poboación española. Deste xeito, o distrito electoral de Arzúa, formado polos partidos xudiciais de Ordes e Arzúa, non sumaba máis que 243 electores, dos que votaron 173, é dicir, o 71 por cento do censo; todos eles optaron pola candidatura de José Joaquín Barreiro Ferro.

José Joaquín Barreiro naceu, segundo os nosos datos, o 24 de xuño de 1818 no pazo de Vieite, en Boimorto, se ben outros autores o fan nacer en Santiago en 1814. Procedía polos dous costados da fidalguía rural galega. Polo pai, Fernando María Barreiro Moscoso, proviña da casa dos Barreiro de Arca, O Pino; pola súa nai, Juana Ferro Baleato, entroncaba coa Casa Grande de Castrofeito. Estaba, por conseguinte, moi vencellado ao Distrito de Arzúa polo que foi elixido deputado nas eleccións de en 1846, 1848 (parcial), 1850, 1853, 1857, 1858 (xerais e parciais), 1863 e 1864. Sempre obtivo a totalidade dos sufraxios emitidos, excepto en 1853 e 1864 cando lle faltaron un e dous votos, respectivamente.

Casou dúas veces, a primeira delas con María Luisa Taboada, filla dos Señores de Tor, o que consolidou a súa posición entre a fidalguía e a aristocracia galega. En segundas nupcias casou con Alejandra de la Riva, o que posibilitou a súa aproximación á alta burocracia compostelá. A boa posición dentro da sociedade galega e as redes familiares tecidas nos seus dous matrimonios seguramente contribuíran á súa primeira elección como deputado a Cortes cando só contaba con arredor de trinta anos. Así e todo, a pesares da á súa xuventude, Barreiro Ferro formou parte da liña máis conservadora da política dende un primeiro momento, o que manifestou fundamentalmente a través do voto, pois as súas intervencións na vida parlamentaria do largo período durante o que foi deputado foron practicamente inexistentes. Na súa primeira lexislatura, entre 1846 e 1850, cunhas eleccións parciais polo medio en 1848, formou parte de dúas comisións de etiqueta, pero non falou en ningunha sesión. Consta, en cambio, que estivo ausente en numerosas ocasións. Saíu elixido de novo para a lexislatura de 1850 a 1851, pero tampouco participou nas sesións; pola contra, participou en tres comisións, aínda que de escasa relevancia: na creada para recibir e despedir á raíña Isabel II na sesión de apertura das Cortes, na comisión de peticións e na formada para a reelección de Baltasar Anduaga. Cos seus votos, en cambio, apoiou durante estas dúas lexislaturas todas as mocións presentadas polos conservadores que significaban a defensa da unidade católica e do Romano Pontífice, defendendo en particular a expedición a Italia en 1849 en apoio do papa Pío IX.

Nas eleccións de 1851 foi derrotado por Jacobo de Andrés, pero volveu ser elixido en 1853 nunhas eleccións cun número de electores aínda máis restrinxido e nas que recibiu 65 dos 66 sufraxios emitidos. Así e todo, a súa acta foi declarada grave e non chegou a ser aprobada antes de rematada a lexislatura. As eleccións de 1854 realizáronse por circunscricións provinciais, polo que Barreiro Ferro estivo ausente das Cortes ata 1857. Entón recuperou a acta polo Distrito de Arzúa, nas eleccións do 25 de marzo, coa totalidade dos sufraxios emitidos ao seu favor. O 27 de marzo renunciou ao cargo, pode que por enfermidade, xa que consta que o estivo, ou ben por incompatibilidade co posto de xerente do Banco da Coruña. Non obstante, un mes despois, foi reelixido na elección parcial do 25 de abril de 1858, e de novo nas xerais do 11 de outubro do mesmo ano. Nesta última lexislatura formou parte dunha comisión que debía informar sobre certas pensións de viuvez e, na lexislatura de 1861-1862, da comisión de contestación á Coroa, que aínda que era importante só funcionaba a comezos de lexislatura, e tamén na que debía informar sobre certas pensións de viuvez. Volveu a ser reelixido en 1863 e mantívose como deputado nesa lexislatura e na seguinte de 1864, tempo no que formou parte da comisión que debía tratar sobre a prórroga para o remate do ferrocarril a Santiago de Compostela ao porto de Carril. Foi esta á única das comisións nas que participou que tivo certa relevancia e unha relación directa con Galicia; así e todo, é seguro que fóra das Cortes exerceu con habilidade a función tutelar dos veciños do seu distrito, o que explicaría porqué o mantiveron durante un período tan dilatado, e con escasas interrupcións, non só como o seu representante no Congreso senon tamén como deputado provincial, que o foi entre 1844 e 1847 e de novo dende 1856 ata 1863. De feito, en outubro deste último ano, publicáronse unhas Décimas celebrando a súa reeleción para o Congreso dos Deputados polo Distrito de Arzúa e gabando as súas virtudes.

A lexislatura de 1864 a 1865 foi a primeira, e tamén a única, na que interveu activamente nas sesións do Congreso: o 10 de xaneiro de 1865 preguntou ao ministro da Gobernación sobre a elección dun conselleiro supernumerario na Deputación Provincial da Coruña contraria ao artigo 53 da lei para o goberno das provincias; o 7 de febreiro volveu a tentar interpelar ao Ministro da Gobernación, pero foi privado da palabra polo presidente do Congreso; na sesión do día 10 do mesmo mes presentou as exposicións da vila de Melide, o concello de Santiso e o partido xudicial de Arzúa contra o anticipo forzoso de 600 millóns de pesetas que o ministro de Facenda propuxera ás Cortes para facer fronte á elevada débeda; por último, o 14 de febreiro preguntou, de novo ao ministro da Gobernación, polo nomeamento como alcalde e tenente de alcalde en dous concellos do Distrito de Arzúa de individuos procesados criminalmente e condenados á prisión antes das eleccións, obtendo por única resposta a dilación da mesma. Dende 1865 estivo fóra do Congreso, ata que foi reelixido en 1869 nunhas eleccións realizadas 228 en base a circunscricións provinciais, nas cales, segundo sinala X. R. Barreiro, concorría nunha candidatura católico-monárquica, formada por carlistas e neocatólicos.

Ademais da representación do Distrito de Arzúa no Congreso dos Deputados, José Joaquín Barreiro Ferro obtivo ao longo da súa vida unha chea de destinos e servizos especiais, algúns deles magnificamente remunerados: vocal do Consello Provincial da Coruña, secretario do Goberno Político da Coruña, en 1848; inspector de Correos e Postais, entre 1859 e 1854; xerente do Banco de Santiago, en 1856; comisario rexio do Banco da Coruña, en 1858; gobernador ou xefe político da provincia da Coruña, en 1865. Tamén recibiu honores e condecoracións como a Cruz da Real e Distinguida Orde Española de Carlos III en 1844, o nomeamento de secretario honorario da raíña Isabel II, e o título de comendador de número da Real Orde de Isabel a Católica, entre outras. Foi, ademais, socio fundador do Colectivo Circo de Arzúa en 1859.

Finou en Madrid o 6 de xuño de 1870.

Unha chusca visita

Na sección “De sol a sol”, do xornal “La Voz de Galicia”, o 4 de abril de 1960 apareceu un relato co título “Un extraño forastero”. Firmao Bocelo, que foi o pseudónimo do periodista Pedro de Llano (director de “La Voz de Galicia”, “El Ideal Gallego” e “El Progreso”). Reproducímolo a continuación:

Apareció por Mellid y su aspecto impresionaba. Paraguas al brazo, cámara fotográfica al hombro, creo que bombín y una rigidez de ademanes que a algunos vecinos les pareció tipicamente inglesa.

-Debe de ser un personaje importante – se comentó.

Un peón caminero le ofreció sus servicios. No fue fácil entenderse, pero por fin aquel extraño caballero aceptó, y entre él y su acompañante sostuvieron durante horas un diálogo pintoresco, a base de señas. El extranjero supo dar a entender que quería vino, y se le sirvió; más tarde entró en un café donde pidió algo que nadie supo entender.

-Abeta…-decía, o algo así.

Resolvió el problema una chica que portaba un par de cafés. Era café lo que quería. La segunda vez, su acompañante ya lo pidió en idioma extranjero.

-Duas abetas…

Como no lo entendían, aclaró con suficiencia:

-Dous cafés, home. A ver si entendedes…

La cosa se puso mal cuando el forastero indicó por señas que quería dormir. Antes hizo cavar un poco al peón, para saber en qué trabajaba. Después fue llevado a una pensión, y no le gustó. La segunda tampoco. Entonces expresó su deseo de trasladarse a Lugo, y le trajeron un taxi que tampoco le agradó.

Alguien, más astuto, le mostró un mapa de Europa y le pidió indicase cuál era su país. Le fueron señalando varios: Inglaterra, Francia, Alemania… Decía que no. Por último, manejando el dedo como una ruleta, y mirando al tendido, dejó caer el dedo olímpicamente sobre Rumanía.

-Xa me parecía a mín. E un espía ruso -comentó su solícito acompañante. Y salió disparado en busca de la Guardia Civil.

En presencia del tricornio el extraño personaje se mostró mucho más claro. Cuando se le pidió la documentación, ya supo contestar:

-Inmediatamente, señores…

-Logo sabe falar…

Resultó ser un paisano de Arzúa.

-No creo que sea ningún delito vestir de esta manera y hablar por señas-explicó.

Y le dieron la razón, incluso cuando se le pidió la licencia de armas porque se le había visto asomara una pistola del bolsillo. Era de agua…

Todavía hoy en Mellid -la visita ocurrió hace unos días-, la gente se ríe de tan chusca visita. Y sobre todo el doctor Lafuente, joven y dado al humor, que según me cuentan, pasó uno de los ratos más felices de su vida.

BOCELO

| Moitas grazas a Jesús Bendaña que nos enviou este recorte de prensa

Eleccións municipais de 1903 anuladas

O xornal “El Correo de Galicia” publicou o 19 de decembro de 1903:

La Comisión provincial anuló las elecciones municipales ultimamente celebradas en los Ayuntamientos de Boimorto y Arzúa, en donde impera el más relajado y brutal de los caciquismos que se conocen.

Hora es de que las cuadrillas que se enseñorearon de los destinos administrativos del distrito de Arzúa, terminen de asolar aquel país, encomendándose á los tribunales de justicia (ya que no á la Guardia civil como era la derecha), pongan en claro los mil atropellos y abusos cometidos con los infelices montañeses en Boimorto, Sobrado, Mellid, Santiso y Arzúa.

Los hombres honrados así lo esperan, y el país en masa lo ansía febrilmente.

Ao rio Iso o nome trouxéronllo os romanos de Turquía

Nun interesante artigo que se pode consultar na páxina celtiberia.net, escrito por Celso Alberte Magariños Costas e titulado “Os romanos na comarca de Arzúa” deféndese a tese de que o Río Iso foi así bautizado pola Lexión IV Macedónica, enviada no ano 19 a.C. polo emperador Augusto ao mando de Marco Vipsanio Agrippa.

Non hai ningunha inscrición ou documento que constate a que Agrippa pasou por Arzúa coa Lexión IV., aínda así, a tese do artigo que mencionamos é que esa lexión planeou e construíu a Vía XIX de Braga a Astorga que, seguindo con esa teoría, atravesaría Arzúa vindo de Melide. Como indicios probatorios da presencia da Lexión IV Macedónica en Arzúa, mencionase o nome de dous ríos da comarca: o Pella (hoxe río Boente) e o Iso. Tanto Pella como Ysso son nomes de cidades macedónicas que terían inspirado aos xeógrafos que acompañaban a Agrippa para poñer nome aos nosos ríos.

|Os romanos na comarca de Arzúa