A primeira Festa do Queixo na Voz de Galicia

Compartimos este recorte de prensa que nos envía Xesús Bendaña e que foi publicado na edición de Santiago. Cremos que é a primeira aparición en prensa da festa máis emblemática da vila de Arzúa. Quen asina con “P.” este artigo é Xosé María G. Palmeiro.

O PROSIMO DOMINGO CELEBRARASE EN ARZUA
A “I FESTA DO QUEIXO”

• Serán unhas 500 as vendedoras de toda a comarca que estarán presentes

• Tamén está prevista a celebración dunha esposición de humor galego

O próximo domingo, día sete, celebrarase en Arzúa a «I festa do queixo». Un grupo de rapaces decidiu levar adiante o proxecto, programando unha serie de actos que durarán todo o día.

Dous membros da comisión organizadora, Xesús Bendaña e Miguel Castro estiveron onte na nosa delegación pra falarnos da feira.

O QUEIXO, PRODUCTO FUNDAMENTAL

—Nós tratamos de resaltar a importancia do queixo porque é un producto fundamental na economía da comarca.
Os queixos arzuáns son certamente famosos. Calquera pode atopalos nas feiras que se celebran o día oito e mais o quince de cada mes. Claro que agora ó obstáculo que supoñen os intermediarios, hai que xuntar o problema creado pola non recollida do leite.

En fin, tendo en conta todo esto a comisión decidiu pagar duascentas pesetas a todas e cada unha das mulleres que apareza cun mínimo de dez queixos, ademáis de pagarlles o viaxe de ida e volta.

—O servicio de transporte será desde Toques, Melide, Curtis, Sobrado, Teixeiro, Vilasantar, Présaras, Boimorto, Santiso, Visantoña, Touro, Turces, Quión, Beseño, Dombodán, Pantiñobre, Brandeso e Burres. Por outra banda, ademáis das duascentas pesetas, haberá trofeos pras parroquias que leven máis queixos.

—¿Tedes previsto algo especial, aparte da venda?
—Está organizada unha esposición de maquinaria agrícola e algunhas mulleres elaborarán queixos na mesma feira. Ao mesmo tempo, unhas rapazas vestidas co traxe rexional darán a probar o queixo os visitantes.

Pero os organizadores teñen previsto tamén outros actos pra cubrir a xornada.
—Haberá bandas de música, gaiteiros e unha esposición de humor galego nun dos muros da feira. Temos dibuxos de Castelao, Quesada e Sirso.

PRESUPOSTO: 200.000 PTAS.

—¿Haberá outras feiras nos anos vindeiros?

—Pensamos seguir a facela e trataremos de que sexa patrocinada polo Ministerio de Información e Turismo.
—¿Qué presuposto existe todo esto?
—Os gastos totales rebasarán as duascentas mil pesetas, según os nosos cálculos.
—¿Contades con axudas dalgún organismo oficial?
—O Ayuntamiento ten aportado cen mil pesetas pra pagar as señoras que veñan cos queixos.

Aseguran que a colaboración do pobo de Arzúa é un feito e pensan que non haberá problemas pra amortizar os presupostos. Prós membros da comisión o importante era contar de entrada coas queixeiras. E equí a realidade superou con moito a todo o previsto. Serán unhas quineintas as vendedoras de queixos que se desprazarán ate Arzúa o día sete de marzal.

A «I festa do Queixo», pois, está xa en marcha.— P.

Notas históricas do partido xudicial de Arzúa

O 21 de novembro do ano 1931, o xornal “La Voz de Galicia” publicou o terceiro artigo da serie “Jurisdicciones de Galicia”, redactado por Heliodoro Gallego Armesto e titulado “Notas Históricas”. Reproducimolo a continuación integramente:

Las tierras de Arzúa, que en tiempos pretéritos formaron el extenso condado de Présaras, ofrecen una gran importancia histórica y lingüística, pues en ellas se encuentra una variedad hablada del gallego; una de las muchas modalidades dialectales de nuestro admirable idioma materno.

Sus primitivos habitantes dejaron interesantes grupos de “mámoas”, más de 300, entre las que destacan su interés la de los términos de Arzúa, Aveancos, Fanegas, Foxado, Furelos, Grijalva, Mellid, Pena da Lebre (Lardeiros), Santiso, Sobrado, Toques, Touro y el bien conservado “dólmen” de Bocelo.

Abundan también los “castros”, entre los que citaremos solamente los de Brañas (Toques), Campos, Cumbraos, coronado hoy por su iglesia, Mellid, Muradela, Remesende, Oleiros, Santa, Vilariño y Vimianzo.

Y aunque las operaciones de labranza alteraron en más o en menos el carácter y estructura de estas fortalezas prehistóricas, y la codicia de los eternos buscadores de pretendidos tesoros abrió y destrozó la mayoría de estos elocuentes testimonios de la numerosa población que habitó estos lugares en aquellos remotos tiempos todavía llegaron a manos de los pacientes investigadores modernos muchos objetos en ellos descubiertos, que acreditan esta comarca como una de las que más elementos han suministrado para el conocimiento de la historia de Galicia.

En “mamoas” y “castros” del partido judicial de Arzúa fueron encontrados cuchillos de silex, hachas y otras armas de piedra pulimentada; diversos objetos de la época del bronce y diademas y brazalete de oro.

De la edad antiguas consérvanse vestigios de la civilización romana también en varios lugares, especialmente en Ciudadela y Puente Punide, destacando entre ellos restos de cerámica toscamente trabajada a mano y un “modio”, usado para la medida de los áridos. También se conservan varios puentes de la misma época.

De los tiempos medioevales quedan interesantes ruinas de las fortalezas que sirvieron de base a las luchas señoriales de tan azarosa época y con ellas las de numerosas fundaciones monásticas, base de la cultura y distribución de la población, entre las que sobresalen las de Dormeá, Mezonzo, Sobrado y Toques.

Del monasterio de Dormeá de monjas benedictinas, fundado el año 1152 por la condesa Doña Loba, hija del conde Froilaz, y en el cual fué religiosa, queda solamente su iglesia románica de una nave con ábside rectángular.

El de Mezonzo, fundado en el siglo VII, tuvo por uno de sus abades a Pedro Martínez de Sobrado, quien en un momento de sublime inspiración compuso la Salve, la más bella de cuantas antífonas ideó el género humano en honor a la Madre de Dios, la más sentida y confortadora de todas las oraciones, en la que busca consuelo el ánimo afligido por las grandes tribulaciones de la vida.

Este abad fue más tarde obispo de Compostela con el nombre de San Pedro de Mezonzo. tosos (sic) tiempos en que Almanzor tomó la ciudad, destruyó su suntuosa iglesia, profanándola con varios actos, entre ellos dando de beber a su caballo en la pila bautismal y le arrebató sus campanas que hizo conducir a hombros de cristianos a Córdoba, para que sirviesen de lámparas en su mezquita. Canonizado, siglos después, este obispo, veneramos hoy su imagen en los altares con el nombre de San Pedro de Mezonzo.

El monasterio de Sobrado, fundado el año 752 por el obispo Sisnando de Iria, como benedictino y transformado en 1142 en cisterciense, llego a ser la casa más poderosa de esta Orden en España, acumulando tan importantes riquezas que le permitían alimentar a más de 80 frailes. Hoy, para ignominia y vergüenza de las generaciones que lo consintieron, está reducido a un informe montón de ruinas, y aunque en ellas desapareció por completo todo el resto de su primitiva fábrica, queda un poco de la posterior, que al permitir estudiar el neoclásico y barroco de nuestra tierra, convierte este lugar en punto obligado del turismo moderno.

Y por último, del de Toques, fundado el año 1060, queda solamente una interesantísima iglesia mozárabe.

El único convento habitado actualmente en el partido judicial de Arzúa, es el de Mellid.

En el siglo IX fueron derrotados los moros en Furelos, y en el mismo siglo Ramiro destrozó en Coirós a los normandos, que habían invadido el país.

Actualmente viven los arzuanos dedicados a la agricultura y ganaderia, explotando además la fabricación de manteca y ricos quesos. Abundan en la comarca los molinos harineros y funciona una fábrica de hilados y tejidos en Vilasantar.

El tráfico de sus productos ánima las concurridas ferias mensuales que se celebran en el partido y de las cuales son las más principales la de los días 5 en la Illana; el 8 y 22 en Arzúa; el 12 en Cumbraos y en Las Cruces de Sobrado; el 15 en Vilouriz; el 20 en San Saturnino (Cebreiro); el 24 la de La Lage (Armental); el 27 en El Pino y todos los primeros domingos en Mellid, Mezonzo y Sobrado.

Heliodoro Gallego Armesto