O alarde e repartimento de armas do arcebispo Sanclemente

No arquivo arzobispal de compostela, dentro dun cartapacio titulado “Provisiones de guerra”, consérvase un documento do 29 de xuño do 1589 do que temos noticia por que o recolleu Antonio López Ferreiro no apéndice documental do tomo VIII da súa monumental “Historia de la Santa A.M. Iglesia de Santiago de Compostela” (1898), é o apéndice LIII.

Na “Guía de Arzúa, tierra de Quesos, Caminos y Turismo Rural”, escrita por Xosé L. Laredo Verdejo e editada polo Concello de Arzúa no 1999, no capítulo “Un poco de historia. Arzuanos ilustres” (páxina 55) recollese o seguinte:

En mayo del año 1589, arribó al puerto de A Coruña Francisco Draque con un ejército de 14.000 hombres, al mando del General Norris. Su intento era, después de apoderarse de A Coruña y destruir Santiago, “principal emporio de la superstición papal”, según ellos decían, pasar a Portugal. Con este motivo, el entonces Arzobispo de la Sede Compostelana, don Juan Sanclemente, convocó cabildo para tomar con toda urgencia las providencias que el caso requería. Entre las diversas medidas que se tomaron y que no vamos a detallar, pues están fuera de nuestro interés para la historia de Arzúa, figura el alarde ordenado por el Arzobispo en todas las jurisdicciones de la Mitra de todos los vasallos aptos para la guerra y les distribuyó armas, como arcabuces, espadas, picas, etc…

En la Historia de la Santa A. M. Iglesia de Santiago de Compostela, de Antonio López Ferreiro, de la que estamos tomando estas notas, se pone como muestra de estas provisiones el acta del alarde hecho el 29 de junio de 1589 en la villa de Arzúa. “En la villa de Arzúa y veintinueve días del mes de junio de mil quinientos y ochenta y nueve años -dice textualmente- en cumplimiento de lo que ha mandado su señoría el arzobispo, hizo juntar los vasallos de dicha jurisdicción y les repartió en los memoriales de atrás, según que en ellos se contiene y demás a los que fueron Rebeldes por juramento de los mayordomos en los dichos memoriales que juntamente van en dicho memorial, escritos de todo ello con cuenta y razón”.

Se citan, a continuación, los repartos realizados en diversas parroquias arzuanas. Citamos por curiosidad y como ejemplos tomados al azar, algunos nombres de personas y armas entregadas en cada una de ellas. En San Pedro de Mella aparecen Gómez Dafonso da Mella, a quien se le entrega un arcabuz, a Jacobo de Carril una pala, a Pedro Vázquez un legón, a Pedro Crespo con hijos una pala y un legón a él y a sus hijos… En Santa María de Viladavil se le entrega una lanza y una espada a Bartolomé dos Salgueiros, una longa espada y una pica a Bastián de Bouza, a Tomé da Fonte una espada y un legón… También aparecen los repartos en las parroquias de Calvos de Sobrecamiño, Burres y la misma parroquia de Arzúa. También se citan otros lugares que no pertenecen al municipio de Arzúa, pero sí lo fueron en su antigua jurisdicción, como Boimorto, Andabado, A Pastoriza y San Vicenzo de Arceo.

|Documento reproducido por López Ferreiro

O que dí a Gran Enciclopedia Galega do Concello de Arzúa

O tomo dous da Gran Enciclopedia Galega, editada por Silverio Cañada no ano 1974 e con ISBN 84-7286-037-x contén nas páxinas 237 e 238, baixo a voz “Arzúa” un artigo de Antonio Taboada Roca adicado ao Concello de Arzúa e que hoxe reproducimos. Incluímos ademáis unha fotografía da época da praza da vila que ilustra o artigo.

ARZÚA. Municipio de la provincia de La Coruña y diócesis de Santiago. Limita al N. con los municipios de Boimorto y Frades, al S. con el río Ulla, que los separa de la provincia de Pontevedra, al E. con el Ulla y los municipios de Melide y Santiso, y al O. con los Touro y O Pino. Tiene una extensión de 154,6 km.² y una población de 9.064 habitantes, agrupados en las parroquias de Santa María de Arzúa, Santiago de Arzúa, Boente, Brandeso, Branzá, Burres, Calvos de Sobrecamiño, Campo, Castañeda, Dodro, Dombodán, Figueiroa, Lema, Maroxo, A Mella, Oís, Pantiñobre, Rendal, Tronceda, Viladavil, Vilantime y Viñós. El terreno es accidentado y de naturaleza arcillosa, con elevaciones que no sobrepasan los 500 m., siendo las principales el monte Viso, Martelo, Maroxo, Castro-Cornedo, Cornado. El Iso, que nace en las faldas occidentales del Bocelo y riega el valle de Arzúa, el Ulla, Carracedo, Mera y Tambre son los ríos principales. El clima es atlántico y los vientos más frecuentes son los del N. y los del S., estos últimos portadores de lluvias, abundantes de enero a abril. Las temperaturas se mantienen dentro d euna amplitud media relativamente moderada. La principal vía de comunicación es la carretera Santiago-Lugo y la de Arzúa a Lalín, además de varias carreteras locales. La estación de ferrocarril más próxima es la de Curtis, a 24 km.
La economía se basa en la agricultura y en la ganadería. Las tierras cultivadas están muy repartidas y producen principalmente maíz, patatas, frutales, hortalizas, forrajes, trigo y centeno. cuenta con buenas praderías, muchas de ellas con regadío y de notable rendimiento. El ganado vacuno, de cerda y lanar, además de las explotaciones avícolas, constituyen la principal fuente de riqueza. La explotación forestal desempeña también un papel importante, sobre todo el pino, eucalipto, castaño, roble, abedul y fresno, que abundan en las tierras no cultivadas de propiedad privada, con la particularidad de que, además, estas tierras producen pastos permanentes, excepto en los pinares. La fauna es la característica de estas zonas y climas: lobos, zorros, jabalies, liebres, conejos, perdices, etc. La industria tiene poca importancia, sin embargo hay que señalar la existencia de dos pequeñas fábricas de tapizados, varios aserraderos y unos veinte talleres de carpintería mecánica. La actividad comercial del municipio se centra en las dos ferias mensuales que se celebran en Arzúa los días 8 y 22 de cada mes y son unas de las más importantes de Galicia por la gran afluencia de ganado y de productos agrícolas. Algunos autores -dice A. Taboada Roca- creen que la Araduca citada por Tolomeo en su Geografía Universal es la actual villa de Arzúa, que en la Edad Media se reducía a unas cuantas casa a orillas del Camino de Santiago y próximas a su iglesia parroquial. su antigua jurisdicción comprendía diez feligresías, cuyo señorío ejercían los arzobispos de Compostela, los cuales le concedieron los siguientes fueros:
“Esto he o que o Arcebispo ha na vila d’Arçua: O temporal e o espiritual. E o Concello deulle dar dous cobres e facer a o Arcebispo ou seu Vicario dos dous cobre dúas xusticias e deue fazer o xuez e o notario na dita vila. Item cando o Arcebispo veña de Castela ou de roma ou d’en cas do Rey, hanlle de dar os moradores da dita vila un odre de viño e sesenta panes de senllos diñeiros. Item a medad dos portajes e a medad das voces e dos amezios e a outra amedade he do Concello. Item o padrón da iglesia de Santiago d’Arçua.” Labrada, en la descripción económica de Galicia (1804), dice que la jurisdicción de Arzúa tenía en esa fecha 612 vecinos y que sólo había una fábrica de tejas en Sendelle. En Arzúa -sigue diciendo- se celebra feria el día 8 de cada mes y concurre a ella mucho ganado vacuno, caballar, lechones, gallinas, huevos, trigo y centeno. Episodios notables de las luchas civiles que tuvieron por marco esta zona fueron, según Taboada Roca, el sermón pronunciado en Arzúa por Santiago Pastoriza, el 30 de mayo de 1831, con motivo de la bendición de la bandera de los voluntarios realistas, en el que relató los actos de heroísmo de sus paisanos. En un choque de aquéllos com los constitucionales, éstos derribaron la torre antigua de la iglesia parroquial. Tres años después, la villa y comarca de Arzúa fueron testigos de las luchas carlistas y liberales.
Prueba evidente de la importancia histórica de este municipio, atravesado por el camino de Santiago, es la abundancia de casas señoriales esparcias por todo el término. Si bien unas han desaparecido y otras están en ruínas, aún son varias las que se mantienen en pie. Así, por ejemplo, la de Brandeso, de los Montero Figueroa, de la misma familia de la que provienen Rosalía Castro y Emilia Pardo Bazán; la de Orxal, la de Vilantime, la de Bascuas, la de Barrio y la de Sedor, de los Pita da Veiga, descendientes del soldado gallego que hizo prisionero a Francisco I, rey de Francia en la batalla de Pavía. Los principales monumentos son la capilla de la Madalena, antigua hospedería de peregrinos, y la torre de la iglesia parroquial, que data de 1829. Los edificios del ayuntamiento, del juzgado y de la carcel fueron construídos el siglo pasado, gracias a la iniciativa de Barreiro, diputado en Cortes por este distrito.
Todavía se conserva la creencia popular del poder curativo -sólo para el dolor de muelas- de las campanas de Rendal. Los que sufrían este mal tocaban, para curarlo, las campanas cogiendo la cadena del badajo con la boca el Sábado de Gloria. Muy popular es también el dicho, onomatopéyico en parte, atribuído a estas campanas.
As campanas de Rendal
din: quen ten val.

Entre los numerosos hijos ilustres de este municipio es necesario mencionar a Pita da Veiga, Basilio Carril, Xan de Arzúa, los hermanos Souto Vila, Xesús Bendaña, etc.

Dictame médico oficial sobre a epidemia de colera de Arzúa do 1853

O Boletín Oficial da provincia da Coruña do 20 de xuño de 1853, baixo o epígrafe “Circular num. 351. Ramos especiales.-Negociado 4º” o gobernador provincial Bartolomé Hermida, publicou un extenso ditame médico. A continuación reproducimos algúns fragmentos polos que podemos saber cousas como que daquela o cemiterio estaba no medio da vila, que case todas as casas tiñan a corte dentro, ou que no cárcere se amoreaban 88 presos. Para os máis interesados deixamos ao final un enlace ao documento completo:

Cuando por el Sr. Alcalde de Arzúa, se me participó el desarrollo de una fiebre parecida á la que invadió el distrito de Noya, dispuse entre otras cosas la remisión de fondos á aquella villa, el establecimiento de un botiquín, y la obervación del carácter de la enfermedad por dos profesores acreditados en la ciencia de curar, que designados por el Señor Alcalde de Santiago, lo fueron el Dr. D. Ignacio Caballero y el Licenciado D. Joaquín Iglesias Camino, quienes obedientes á la voz de la autoridad, salieron gustosos y sin dilación á cumplir con un deber sagrado que la humanidad doliente reclamaba de ellos; y después de haber examinado y estudiado con detenimiento la enfermedad, emitieron el siguiente luminoso dictamen.

Dictamen sobre la enfermedad reinante en la villa de Arzúa en Mayo de 1853.

Nombrados por el Sr, Alcalde de esta ciudad en virtud de disposición del Sr. Gobernador de la provincia, para observar el carácter de la enfermedad desarrollada en la villa de Arzúa, lo verificamos el día 28 próximo pasado.

A nuestra llegada nos presentamos á las Autoridades de aquella villa, y avisados los dos profesores que se hallaban asistiendo á los enfermos, conferenciamos á fin de averiguar las causas, invasión y desarrollo de la enfermedad, número de enfermos existentes, clasificación y método curativo que se seguía.

Inmediatamente recorrimos en compañía de dichos profesores la mayor parte de los enfermos de la población, sin olvidarnos, á pesar de la insalubre atmósfera en que están sumidos los presos de la cárcel pública, de reconocer igualmente los que allí existían. Hay casas donde se hallan seis enfermos, en otras cuatro y muchas tres y en pocas ó ninguna un enfermo aislado. En la cárcel había trece, y otra casa que servia de prisiion dos. (…).

Nada de fijo pudimos averiguar respecto á las causas que pudieron influir en su desarrollo, pero no podemos menos de confesar que son estacionales, apareciendo periódicamente, como sucedió en el año anterior en las parroquias cercanas a esta villa, aunque no invadiendo á un número tan considerable de individuos a la vez. La situación topográfica de Arzúa no puede influir en nada para su apareción, pues colocada en una altura esta precisamente combatida por todos los vientos; tan solo la situación del cementerio en el centro de las casas que casi todas tienen establos, y por tanto faltos de limpieza, y sobre todo la mala construccion del edificio de la cárcel pública en donde los calabozos y departamentos no tienen absolutamente ninguna ventilación, y en donde se hallaban ochenta y ocho presos, siendo por tanto un foco perenne de infección, pudieron contribuir para su mayor incremento, dándole á la enfermedad el carácter de epidémica. A esto debe unirse la estación intensamente húmeda y fría por que pasamos.

(…)

Las noticias que adquirimos ya en nuestra estancia en dicho punto y aun despues de nuestro regreso, son: que esta enfermedad sigue desarrollándose en las parroquias contiguas, como Santa María de Arzúa, San Martín de Calvos, de Sobrecamino, San Esteban del Campo, y por otro punto se presentaron ya algunos casos en Boente, no dejando de producir bastante estrago. Santiago 2 de Junio de 1853 (…).

|Dictame completo

Pregón de Antón Fraguas na IX Festa do Queixo

O 4 de marzo de 1984, cando contaba 78 anos, Antón Fraguas Fraguas o galeguista, historiador, antropólogo e etnólogo a quen se lle adicou o día das letras galegas en 2019 estivo en Arzúa lendo o pregón da IX Festa do Queixo que conservamos grazas a que se recolleu no número 2 da revista “Uilla noua: voceiro arzuán” en marzo do 1986. Antón Fraguas tamén foi o pregoeiro da Festa do Queixo nos anos 1976 e 1977. A continuación transcribimos o contido das páxinas 26 e seguintes daquel segundo e último número de Uilla noua:

Fai mais de cincuenta anos que pasei por iste camiño e por iste pobo, na compaña de outros amigos pra percorrer as terras de Melide a arrecadar datos pra facer o estudio da comarca. Na casa onde paraba o coche de línea había nun departamento adicado a comedor unhas pinturas murales feitas por un entonces xoven pintor e poeta, Prado Díaz, que índa vive en Compostela. Levo dende aquela data pasado moitas veces por estes camiños e tamén meditado moito no seu pasado que se apoia na prehistoria e na estampa xeográfica do presente.

As terra Arzuáns mostran moitos restos de mámoas e de castros que nos axudan a comprender as raices de vellos estamentos e a importancia do lonxano poboamento; xa fixo en lugares onde podia desenrolar a súa vida. Viñeron xentes de fora e impuxeron novos rumbos, a vida cambeou de un modo semellante a como vai cambeando de un modo semellante a como vai cambeando nos nosos días. Abríronse camiños e orgaizouse millor o comercio, cultivaronse maís terras porque había mais poboación pra manter, os veciños deixan o castro e aséntase na encosta e no val. As vellas calzadas románs chegaron ós nosos días e o carro, tan gasalleiro, sempre troupeleo con aires de muiñeira, cando valeiro baixaba pola corredoira empedrada, e cantaba ledizoso cando iba cargado pro curral do seu amo.

Á calzada román ve emparellarse outro camiño, o Camiño Francés, que foi tan grande a súa importancia que a sú roita foi camiño por excelencia. Foi camiño de pelengríns, de Santos, de Reises, de tremendos pecadores, de grandes artistas, de de furibundos ladróns. Nos momentos de mais movimento de xentes pra Compostela, Arzúa tiña unha muralla pra defenderse de peligrosos viaxeiros, pero tamén, claro está, pra recaudar os dereitos de portádego. É, precisamente, por semellantes cobranzas polo que sabemos dos seus muros. O señor da Vila era o Arcebispo de Santiago que ten uns dreitos especiales ben especificados nos Fueros: no dreito de portádego sinala a perceución de cada uno con istas verbas: Item ha mas el dicho señor la mitad de portaje a la otra meitad lieuala el concejo del dicho lugar por privilegio que ovieron de los Arçobispos Don Beringuel e Don Pedro, para faser la cerqua: e fueles otorgado por once años que son pasados e mais seis anos: e agora cógenlo sin privilegio nin confirmación vuestra. Están coa cerqua, é decir coa cerca, como se chama a muralla de Santiago nun gran tramo onde había unha imaxen da Virxen nun nicho, e índa hoxe se chama así. O Arcebispo Don Beringuel, é don Berenguel de Landora contra quen loitaron os composteláns que desexaban impoñer o poder civil independente do eclesiástico, o poder dos leigos sobor do poder eclesiástico. Quizais por os acontecimientos composteláns non fai reclamación ós alcaldes de Arzúa que cobran xa fora do tempo que lle deran. o outro Arcebispo é don Pedro V que morre no ano 1351.

O Camiño Francés ten a súa guía dende moi antigo e Arzúa queda no medio de dúas estacións que se citan por Aymerid Picaud: Castaniola, como di o Calixtino, Castañeda, e Ferreiros. A Castañeda era moi importante polos fornos de cocer a cal porque eiquí facíase o cemento, como lle chama Walter Starkie, e as pedras de cal traíannas os pelengríns dende Triacastela, localidade que se atopa no Camiño despois de pasar o Cebreiro e Liñares, a pouco de entrar en Galicia, era como unha penitencia imposta por cada ún, a seu gusto, pra contribuir dese xeito á obra da Basílica Xacobea. E maís preto de Arzúa, ahí en Ribadiso, xusto ó pasar o río pola ponte vella, que colle o camiño dreito que baixa dende a volta da Portela, atópase unha casa arruinada, foi un Hospital que se chamaba Hospital de Ribadiso e pertenecia o gremio de plateiros de Santiago. Atndía os pelegríns, curándolle as feridas principalmente dos pés, os pelengríns parolaban e así xurdían contos e lendas, historias de Santuarios, milagres de Sanotos e loitas de señores ou amores de princesas e das damas dos castelos. Os veciños de Arzúa escoitaban de mañanciña cando saian pro agro para oir algún canto de viaxeiros en línguas aleas, e poida que algunha vez un troveiro fixera un recital de namorado acompañado con dulzaina ou zanfona, a algunha fermosa arzuana.

Os viaxeiros que escribiron do seu viaxe teñen notas curiosas, certas inesactitudes e cargan a mais non poder as notas ruíns que lle cadrou de atopar. E pra que vexan un exemplo reparen no que dí Jerónimo Münzer no seu relato: “O día 21 de nadal, escribe Münzer, despedímonos de Santiago i-encamiñámonos a Ferreiros, aldea a cinco leguas de aquela cidade, onde tivemos fementido hospedaxe. Ó seguinte día fixemos unha xornada de nove leguas pasando polo lugarexo de Melide, e por Segonde; o 24 chegamos a Portomarin, e, dende alí, atravesando un gran río e o cabo de oito leguas a Sarria. Toda esta comarca é fertil índa que montañosa e pouco poboada; a carne de porco e nela o alimento principal, e verdadeiramente que a xente do país é porca sobre toda ponderación”.

Como lle chamou lugarexo a Melide, escoitemos o que nos dí outro relator, Antonio de Lalain, señor de Montigny, na descripción do viaxe de Felipe o Fermoso, a quen acompañou nos dous viaxes, fala así dos mesmos lugares, sendo moi pequena a separación dos anos: “O martes oito de marzo, refire Lalaing, oída a misa foron a parar a Ferreiros, cando habían camiñado cinco leguas. (Cearon e durmiron alí). O mércores camiñaron catro leguas, logo comeron en Melide, vila fermosa pero pequena; é condado e hai alí castelo. E despois camiñaron cinco leguas e aloxáronse nun pobo chamado Guntín”. Ahí temos a diferencia. Este, o señor de Montigny, comeu e durmeu en Ferreiros e atopou as cousas ben e todo limpo; pero onde se descobre millor a diferencia é na referencia a Melide, pra Münzer é un lugarexo, usa a clásica forma despectiva, mirou e non soupo ver; en troques pro señor de Montigny é unha vila fermosa. Facemos a cita pra que non pensemos que por ser extranxeiro xa vai facer loubanza da nosa terra.

Hai que destacar tamén o fenómeno románico mais ou menos relacionado co Camiño Francés pero sempre realizado polos canteiros galegos, e, como unha constante; a vida, a vida campesiña afincada á terrra na que cada primavera é unha espranza e cada outono unha gozosa regalía das colletias, xa nas arcas trigos e centeas, e as castañas nos canizos. É interesante ouservar a chegada de novos froitos, o millo e as patacas, e o planteamento de pagos de rendas, cando estan plantas teñen xa un volumen cobizoso nas sementeiras.

A terra arzuán é terra onde os soutos de castiñeiros cubrían notables exensións de encostas nas veiras dos ríos, foron desparecendo e hai necesidade de retornar a esta noble planta que da beleza a un lugar, sabroso froito e madeira de gran calidade. Índa hani no paisaxe o carballo trunfante, as grandes carballeiras gala de moitos lugares, tamén elas tiveron moitos nemigos: a construcción de vivendas, os maquinismos de labranza, os barcos, as travesas do tren e o lume. De vez en cando pérdese un carballo tipo, un carballo co seu nome como o Carballo das mentiras, en Calvos de Sobrecamiño, non era un patricio como o de Santa Margarita de Pontevedra, era un árbol emprazado na veira do camiño disposto de tal xeito que permitía sentarse ó seu redor de un modo natural polo rebaixe da terra, agora sentábanse na súa veira os veciños que tiñan os seus parlamentos denantes da Misa, noutros tempos debeo ser no carballo onde se xuntaban o Consello parroquial, e quizais de tales xuntanzas acadara o nome. Inda quedan grandes chouzas e carballeiras como a da Castañeda que fai a maravillosa estampa diante da casa de Saavedra e a Carballeria da Illana da que hai de lembrar a cantiga da costureira a que fan unha pregunta pra ónde se vai seu corazón e da unha curiosa resposta pra que ninguén intente minguar a súa ilusión:
– Costureiriña bonita díme donde fas o niño:
– na Carballeira da Illana, no máis alto carballiño.

Na economía arzuán ten unha importancia moi grande o gando. no século pasado eran moi numerosas as greas e os rebaños. nun certamen que se celebrou en Santiago con motivo das Festas do Apóstolo o 25 de Xullo de 1861 gañou un premio de 200 reas un potro de dous a catro anos, Don Antonio Sánchez Barallobre, natural de San Xulián de Cumbraos. Era un concurso de gando pra estimular ás xentes a seleccionar o gando. Pero temos que facer eiquí unha distinción: as vacas. Una aforismo galego dí: a vaca é a pipa do labrador. Deica agora a vaca foi todo pra un labrador e na maior parte de Galicia os veciños sentíanse solidarios no caso de que unha vaca caise por un barranco e rompese unha perna, había que sacrificala e os veciños iban todos mercar carne para axudar á perda. A xugada era o motor de todo o traballo: carro, arado e grade funcionaban tirados na maior parte das familias, por unha xugada de vacas; unicamente os carreteiros tiñas as xugadas de bois e os labradores mais podentes. O dono vía nas vacas, na xugado o seu gran amparo. Vai desaparecendo a tracción animal, o carro. Agora que os estoupidos do tractor apagaron o seu canto lembremos os versos de Cabanillas: “Meu carriño!”

Carriño forte e xeitoso
meu carriño
arrolador e mimoso
como o berce d-un meniño!
Meu carriño cantareiro!
O de xuga e cabezalla
coa puntiña da navalla
pulidos da miña man!
Sempre ó paso, sempre xuntos
entre estripos e entre frores,
cantemos nosos amores,
sin sair do noso chan!
Meu amor de carreteiro!
Meu carriño!
O do eixo de ameneiro
e os canizos de sanguiño!
Lévame, meu carro, leva,
pola meiga terra nosa
que a miña alma saudosa
lonxe d-ela non se afai.
Lévame por onde escoite
a fala doce e sentida
entre biscos deprendida
no colo da miña nai!

O poeta ten pro carro unha saudosa despedia:

Oxe corredoira abaixo,
mañán corredoira arriba,
mentras ti dures e eu viva
teremos un camiñar.
E cando ti xa apodrezas
e eu dé o laio derradeiro,
que fagan do teu chedeiro
a caixa pra me enterrar!
O do eixo de ameneiro
e os canisos de sanguiño!
Meu amor de carreteiro!
Meu carriño cantareiro!
Meu carriño!

A desaparición do carro como a desaparición da cociña de lareira é unha mostra de gran transformación. O carro morre sin que se teña despenalizado o seu canto nas vilas e cidades. Quizais inda alguén lembre a tabua co letreiro; VEHICULOS 10 Km. a la hora. PROHIBIDO EL CANTO DE LOS CARROS. Por eso outro poeta Eladio Rodríguez González, adicoulle tamén os seus versos dándolle consellos:

Non te mentas de romplón
por onde haxa pedrugallo.
Vaite ben a modo, ô son
da tua rítimica canción,
que nos eidos é traballo
e nos campos oración.
Cánsate nos teus camiños,
enzoufate nos bulleiros,
espíñate nos espiños,
máncate nos comareiros
e mollate nos lameiros
dos tarreos campesiños…
Mais non entres na ciudade,
pois se te sinten cantar
xa non te deixan pasar
no nome da autoridade…
E non te vaias rogar
que xa te virán buscar
por propia necesidade!

Como un tubrión que vai arrasando xa poucos carros quedan soio nas terras moi quebradas seguirán usando por agora, o seu carriño. Quedan as vacas liberadas do xugo e do trobo, pero a vaca seguirá sendo o anmial familiar tan mansiñas que chamadas dende lonxe viñan, como un can, pra comer un codelo de brona ou unha espiguiña nova, e a súa crianza facíase on delicadas atencións porque na vaca encerrabase unha ilusión como refiren versos de Crecente Vega, adicagos a unha becerra, a unha pucha mal mantida, que comprou por trinta reás:

A MIÑA PUCHA

Cavilando coma un toldo,
entre trasgrolo e trasgrolo
pensaba na cama eu solo
como poerme en gado meu.
Ter vacas miñas! Canté!
Pro fai falla ter un pé.
Ti cómo farás José?

Maxinando n-isto eu,
Anxela dime baixiño:
Sabes en qué penso homiño?
En pillar outtro camiño.
Ou non val Pepe d-Hermida
mais que pra tirar dun raño?
Merca unha puchiña, diaño,
anque sea como un año,
pra empezal-a nosa vida.

E aforra que aforrarás,
hoxe un can, mañán dous cas,
â conta dos meus xornás
merquei onte na Barqueira.
Non é moi grande a becerra,
óra que é moito por terra.
Non me baixou unha perra
dos trinta, e fixen boa feira.

Os pés esquerquenadiños
ten, e os osos ispidiños
coma as pedras dos camiños,
e o pelo repuluxado
coma os dentes dun rastrelo.
Tocoulle pouo farelo,
que nadia dí como o pelo
se ven de man probe o gado.

Ven de pasar fame pura;
pro ten oso e armadura
pra botar boa figura
o día que ande ben chea.
E anque é hoxe unha pataca
e como os cainzos fraca,
hei facer dela unha vaca
como as millores da aldea.

E logo hasta é tan mansiña!
cando seu dono a acariña
pandéase, e tan quediña
se queda como unha pedra,
sin moverse ben nin mal.
Que é tolamia? Non é tal,
que anque sea un animal
tamén co cariño medra.

Becerriña que remós,
ti has-me de dar puchos bós,
ti serás meu ben de Dios,
pra que a fame non me anubre.
Ti no aleitar has de ser
unha fonte, si Dios quer,
e os meus fillos hei manter
co leitiño do teu ubre.

Por ti de probe hei salir.
en tí vexo o meu porvir,
o empezo do meu vivir,
o comenzo do meu gado.

Con qué pracer te aloumiño,
miña pucha, meu cariño,
a de esqueleto ispidiño
e pelo repuluxado!
teño de facerche un traxe;
heite por de boa peñaxe
co millo da miña ucha…
O que é se Dios te me deixa.
Miña becerriña teixa!
meu cariño. Miña Pucha!

En Arzúa tiña que ser moi boa a carne de vaca como podemos demostrar léndolles un mandato do Fuero da Vila. Hai que ter en conta que o Arcebispo de Santiago, como xa se dixo, era señor da Vila, e o Fuero dí: “En el dicho lugar de Arçua da el concejo al señor (niste caso o señor como acabamos de decir é o Arcebispo) cada que fuer o vinier a Castilla e pasar por y un odre de viño e sesenta panes unha perna de vaca.”

Agoraa diremos: falouse do gando, das vacas, do leite e preguntámonos a nos mesmos: e os queixos? Do queixo non fala o Fuero pero temos un documento o que non se lle borrou a tinta. Trátase dunha representación dos queixos arzuáns o lado das empanadas de lamprea de Padrón, o caldo na pota eo viño quizais da Ulla ou do Salnés. Todo un banquete de bodas. Están esculpidas tales viandas en fino granito nas ménsulas do Pazo de Xelmirez en Santiago, no gran comedor onde se representa unha boda de moito fuste; Sánchez Cantón cree que poder ser a boda de Alfonso IX de León, este rei morre en 1228, polo tanto dende fai mais de 700 anos os queixos de Arzúa formaron parte das boas comidas. Non variaron de feitío, nin de tamaño, son redondos e completamente planos. Fomaba parte o queixo arzuán das grandes comidas, das máis vistosas comidas. Algún tempo cantábase na ruada a cantiga do queixo, millor do que comía o queixo; do criado que louvaba a fartura na casa do seu amo:

A mañán almorzo queixo,
ás doce queixo con pan,
á tarde merendo queixo
e á noite queixo me dan.

Alguén me dixo unha frase atribuída a Marañón: ningunha comida de queixo nin sin queixo. As verbas do ilustre escritor recomendan o consumo de tan delicado manxar, e sendo consello de médico índa debe ser mellor acollido. E posto que espigamos no Cantigueiro lembremos a petición primeira que se fai do leite, materia prima pra outer o queixo:

Eu pedinlle o leite a vaca,
a vaca pideume herba,
e pedínlle a herba ó prado
e o prado pideume a rega.

A vaca non é un animal eisixente pero o agricultor, ou quizais millor a agricultora, conoce moi ben os alimentos que dan millor calidade de leite que se traduce seguidamente nos queixos por iso hai o quiexo da nabiza, o quixo da palla seca, o queixo da millarada, e índa se poderá distinguir a calidade dos prados, a auga coa fariña ou co relón, toda unha encadeada alimentación fará o queixo máis ou menos mantecoso dende o que regaña e se desmorona co seu peso, deica o que se mantén sin corte nin arruga. Calquera fará declaran a quen non comeo canto quixera comer e dí: Eu do queixo non me queixo, queíxome polo que deixo. Ou do que compara a ración do queixo coa do pan e dí: A min tanto queixo como pan, nunca mo dan.

Inda hai outra escolla o leite de determinada vaca, polo menos é razón que teño escoitado decir cando alguén matizaba o sabor dun queixo. Tén tamén a súa adiviña: Blanco sin cal nin neve, roda que non fai rodeira e ollos que nunca ven. Sábela adiviñadeira. Tamén o refrán tén os seus exemplos no queixo, así digamos como exemplo: O trigo e o centeo mercalos na eira, e o queixo na queixeira.

Veciños da Terra de Arzúa a vosa Festa renova o mérito extraordinario do traballo.

Antón Fraguas

Un banquete barato

Grazas a hemeroteca do xornal “La Voz de Galicia”, pasará a historia un feito chusco que tivo lugar nunha fonda de Arzúa. Baixo o epígrafe “Un banquete barato” na páxina cinco do xornal do 26 de setembro de 1936 pódese ler:

En una fonda que tiene en Arzúa D. Eugenio Rilo Torres, se presentaron a comer los vecinos de Calvos Manuel Pozas Vázquez, Agustín Rito Méndez, Pedro Suárez Bravo, Manuel Galán Rodríguez, Luis Mecías Tato, José Rodríguez Martínez y Luis Rodríguez Pazos.

Cuando dieron por terminado el “banquete” llamaron al fondista, pero no para abonarle el gasto hecho, sino para decirle que pagaría el gasto el cura párroco D. José Pérez Lodeiro.

Más tarde vino en conocimiento el señor Rilo Torres de que había sido víctima de un engaño, ya que el párroco no tiene que ver nada con el festín ni autorizó a los comensales a invocar su nombre.

Unha multa con algo de “exceso”

Arzúa e rica en “contos”, transmitidos de xeito oral, e seguramente verídicos ou cunha base certa. Non son doados de datar, nin están moitos recollidos, pero todos forman parte do patrimonio inmaterial dos arzuáns e merecen ser preservados. A continuación reproduzo literalmente un atopado en internet por alguén que firma como “O Perello” e a quen lle debemos agradecer que preservara para todos uns poucos de estes “contos”. Dateino no, 1960, pero ben podería ser de dez anos antes (ou despois). Calquera contribución sobre esta ou outra historia de Arzúa será benvida no enderezo info (arroba) arzua.net:

Hai nos baixos da casa do concello dous portelos a ambolosdous lados da porta principal, que dan acceso ó oco por donde se descolgan as pesas do reloxio. Aínda cando eu era un rapaz, adoitaban estar abertas. Os cativos íamos alí con esa mistura de curiosidade e medo que impoñían aquelas enormes espadas de Damocles. Pero o seu interior tamen era alivio para vexigas apuradas de xente de paso por ese lugar.
E aquí arranca o conto de hoxe. Un bo día, un veciño dunha parroquia deste concello (creo recordar que S. Martiño de Calvos), estaba regando no serrín que cubría o solo de un deses ocos co que lle sobraba no corpo, cando foi sorprendido in fraganti por un garda municipal. Éste, decidiu escarmentar ó infractor e espetoulle unha multa por “horinar en los bajos del ayuntamiento” e un importe dunhas 15 pesetas que daquela era algo así como 30 euros de agora.
O pobre do veciño, subiu ás oficinas do xulgado, que se atopaban arriba, do lado que da á calle do Norte buscando a Victoriano, a quen coñecía, coa esperanza de que lle aforrase as 15 pesetas. E chegado xunto del, díxolle si habería maneira de quitarlle a multa ou, se non toda, alomenos “quitarlle algo”. Victoriano mirou o papeliño da multa e coa súa sorna habitual, contestoulle: “Como non lle quite a H a horinar…”

|Copiado do blog Contos de Arzúa