O derrubamento da torre da igrexa por soldados constitucionais

Un fato de soldados constitucionais derrubou a torre vella da igrexa de Arzúa no contexto da restauración do absolutismo por Fernando VII despois do trienio liberal. Daquela había dúas torres, a actual (iniciada en 1820 e rematada en 1829) e a antiga que estaba do lado do sacristía, na Rúa das Dores. Este feito atopámolo recollido en tres sitios distintos, sen coincidencia na data. A fonte máis antiga é o sermón que o 30 de maio de 1831 pronunciou en Arzúa na bendición da bandeira do batallón de voluntarios realistas de Arzúa don Santiago Pastoriza , Taboada y Martínez.

Y ¿que diré tambien de lo ocurrido aqui mismo y en estas mismas calles la noche del 19 al 20 de Marzo del mismo año (1823), donde 12 hombres con su Comandante (José Ramos) y un subalterno (Antonio García) de la intrepida partida de la Mota hicieron rendir las armas á discrección á veinte y tantos soldados constitucionales con su Oficial, persiguiendo y batiendo acto continuo con igual denuedo y bizarría en las alturas de la Castañeda y puente Rivadiso las tropas revolucionarias que de Mellid venian en su ayuda y socorro, y que despues en gran numero volvieron de noche solo á vengarse de las campanas que hicieron pedazos?

No artigo de Aureliano Pardo Villar, publicado no número 133 da revista “Nos: boletín mensual da cultura galega”, o 15 de xaneiro de 1931, nárrase así o mesmo feito:

Arredor do ano 1824 os condenados dos Constitucionaes, destruiron a torre antiga, sita no muro da cabeceria da sancristía, estragando tamén as campás; i-entón houbo d’erguer a nova torre na fronte do edifizo (…)

Na guía elaborada por Eduardo Aurelio Cacheda Vigide, que publicou editorial Everest no ano 1987 co título “Arzúa en el Camino de Santiago” (ISBN 8424199308) dise na páxina 19:

(…) el día 30 de mayo de 1831, los constitucionales derribaron la antigua torre de la iglesia, que estaba en la parte posterior de la misma, donde hoy está la sacristía.

Cremos que Cacheda erra na data: o 30 de maio de 1831 foi cando se dou en Arzúa o xa mentado sermón de Santiago Pastoriza, Taboada y Martínez, pero a torre debeu ser derrubada na noite do 19 ao 20 de marzo de 1823.

O Concello de Arzúa a favor da Inquisición

Na revista de Compostela “El Sensato”, concretamente na páxina 1413 do número 86 do 29 de abril de 1813 figura un texto co título “Representación a favor de la Santa Inquisición”. A “Representación” vai dirixida a un “serenísimo señor”, datada o 13 de marzo, e firmada pola vila e o concello de Arzúa.

É probable que o destinatario da representación fose Fernando VII, que naquela data estaba tratando de recuperar o trono de España, ocupado por José I Bonaparte, e que obtivo os seus primeiros éxitos en Andalucía (nos Arapiles).

A continuación a transcrición literal do texto publicado polo “El Sensato”:

Representación á favor de la santa Inquisición.

Serenísimo Señor:=La villa y concejo de Arzúa en la Provincia de Santiago de Galicia, no halla voces ni expresiones con que felicitar a V.A. por haber posesionado en sus conventos y propiedades á los Regulares de los reynos de Andalucia: esta órden dada por V.A. no solo llenó de extremado gozo á la que habla, y á todo buen español, sino que será eterno monumento de su recto proceder y justificación en los fastos de la posteridad. Resta pues, para colmo de felicidades, y nuevo timbre de la religiosidad de V.A. poner en instante en exercicio al tribunal santo de la Inquisición: esto ha pedido ya la exponente con todo zelo en su primera representación de 15 de Setiembre último (*); pero viendo el poco aprecio que de ella, y lo que es mas, de las de los MM.RR. Arzobispos, Obispos, Ciudades, Villas y Corporaciones de toda España se ha hecho. ¿Quién poseído de fé y religión podrá mirarlo ya con indiferencia? Si todos los españoles (menos algunos en el nombre) claman por la Inquisición, porque así la tienen por necesaria para la pureza de su fé y costumbres, ¿quién podrá ir contra sus votos tan claramente manifestados en las infinitas representaciones dirigidas á Cádiz? ¿Cómo se llamará á esta guerra de religión, si faltan las armas del santo Oficio para vencer á sus enemigos, y auxiliar á los soldados que la defienden? Sirvase pues, Serenísimo Señor, dar la más feliz nueva á toda la nación española, con decir “teneis tribunal de Inquisición” sin prestar jamas oidos á quanto fulmina el infierno por sus emisarios los enemigos de Dios, y del santo Oficio. A esto se dirigen las fervorosas súplicas de todos los habitantes de esta mencionada villa y concejo, tan amantes de la fé de sus padres, como fieles al Rey, y á la Patria. =Dios guarde á V.A. dilatados años en su santa gracia y prosperidad.=Arzúa 18 de marzo de 1813=Serenísimo Señor.=Postrados á los pies de V.A. Gregorio Pastoriza y Taboada.=Cristoval Pimentel.=José Arias Varela del Corral = Pedro Gonzalez y Eyras.=Francisco Antonio Pimentel = José Pastoriza y Martinez.=Domingo Gonzalez Puñin = Bernardo Barreyro.=Marcos Rico.=Juan Pimentel = Pedro de Santos.=Bernardo de Lamas.=José Martinez.=Carlos de Lamas.=Andres Garcia=Simon Montero.=Manuel de Agra.=Joaquin Sito.=Angel de Agra.=Por sí y á nombre de los que no saben firmar, José Vermudez de la Peña.


NOTA. El Arziprestazgo de Bama de este Arzobispado, representó a la Regencia y a Excmô. Sr. Arzobispo sobre lo mismo. Los Apoderados de la Ciudad de Santiago entregaron sus respectivas representaciones desta Diputacion provincial para que las elevase al supremo consejo de Regencia, apoyando su solicitud en favor del restablecimiento del santo Oficio de Inquisición. La Villa de Cea con sus trece partidos tambien dirigió á la Regencia su representación sobre este particular.

(*) El zelo que desde el principio de nuestra gloriosa insurrección, y en todos tiempos, ha mostrado siempre esta Villa por su religión y patria, supera casi infinito á los que exigen en otras de mucha mas poblacion estos sagrados deberes. La primera representación dirigida al Secretario de las Cortes por medio de la Junta Superior de este Reyno á favor de la Inquisición y de los Diezmos, será eterno blason y documento auténtico de su gran virtud y libertad santa, y tanto mas quanto nada les toca de los bienes de la Iglesia.