Na chegada a Arzúa do primeiro automóbil

O 6 de xullo de 1900 o xornal “La Voz de Galicia” publicou unha nota, firmada por Taboada, que daba conta da chegada por tren a Curtis de dous omnibús de vapor, que, pasando por Arzúa, deberian chegar a Santiago de Compostela.

Según conta Xosé Alfeirán no mesmo xornal en abril de 2017, nese último ano do século XIX había unha liña regular A Coruña – Santiago da compañía “Automóviles Gallegos” e os que pasaron por Arzúa ian destinados á competencia: “Automóviles Compostelanos”. O tempo que tardaban en cubrir o traxecto de Santiago á Coruña era de pouco maís de cinco horas.

Pero o que nos interesa é como eses novos vehículos pasaron por Arzúa en 1900 e a fonda impresión que causaron nos nosos antergos. Reproducimos a continuación duas novas, publicadas en días sucesivos na Voz de Galicia, a primeira, do 6 de xullo dí:

A la hora en que telegrafío terminó la difícil y delicadísima operación de descargar los automóviles desde la plataforma del ferrocarril.

Fué hecha habilmente y dirigida por el competentísimo gerente don Juan García.

Todos los operarios trabajaron con gran entusiasmo. Ayudaron al jefe de la estación y el personal del ferrocarril del Norte. El primero con la galantería que siempre habrá que agradecerle dió todo género de facilitades.

La impresión que producen los omnibus es admirable.

Con toda seguridad han de llamar la atención de esa ciudad.

Son cómodos y elegantes.

Ahora prepárense a salir.

El banquete que habrá en Arzúa impide fijar la hora de llegada pero creo que dada la pericia del personal y la bondad de las máquinas llegarán á las siete de la tarde.

Desde Arzúa telegrafiaré.

Taboada.

O día seguinte, xa en Arzúa, envíase esta outra nota:

Estamos aquí sin novedad desde ayer tarde. Los maquinistas salvaron las dificultades que ofrece el camino. En Arzúa se nos dispensó cariñoso recibimiento. Diéronnos banquete en el Casino con asistencia de lo más distinguido de Arzúa.

Los campesinos al ver los automóviles muéstranse asombrados. Algunos se santiguan y otros se arrodillan. El jefe del personal señor Díaz fué objeto de aplausos por sus acertadas órdenes. Debido al carbón que esperamos llegue hoy pues se pidió á Santiago, no pudimos salir esta mañana.

No puedo precisar la hora de llegada hasta que recibamos el combustible. Sin embargo creo que estaremos en Santiago á las ocho o nueve.

Reina entusiasmo entre los excursionistas. Taboada.

O día 9 o mesmo Taboada escribe no mesmo xornal que na vila de Arzúa foron “moi obsequiados” todos os expedicionarios, pero reproducimos a nova publicada o día 10 de xullo no número 978 do xornal “El Áncora: diario católico de Pontevedra” que ven a ser un extracto da mencionada do día 9 na Voz:

A Santiago llegaron los automóviles, y permanecieron en Mámoa hasta las nueve de la mañana en donde fueron admirados por muchísima gente hasta que se condujeron á la cochera.

Los carruajes son muy cómodos, y están dotados del confort y lujo apetecidos, tienen una gran plataforma detrás.

La falta de combustible y las detenciones en Arzúa y Arca fueron la causa de que el público impaciente en ambos días, no haya podido apreciar más pronto la esbeltez y excelentes condiciones de los mismos.

El público que los vió, hizo grandes alabanzas del lujo y belleza desplegados en su construcción.

Uno de estos días se verificarán las pruebas oficiales y luego correrán á la Coruña

| Los primeros omnibus a vapor, por Xosé Alfeirán, en La Voz de Galicia, 10 de abril de 2017
| De Coruña a Santiago en omnibus a vapor, por Xosé Alfeirán, en La Voz de Galicia, 24 de abril de 2017

Unha feira en Arzúa nos anos 40

O 5 de decembro de 1945, na sección “Galicia próspera y fecunda” de “La Voz de Galicia”, A. Barreiro López escribe unha rica descrición do que era unha feira naquel tempo, e facilita datos concretos como que os visitantes ascendian a tres ou catro mil persoas, ou que había sobre mil trescentas cabezas de gando e maís de trescentos tenderetes de tecidos e quincalla.

Arzúa es de ordinario una villa apacible y tranquila a la que parecen sobrar, por esa quietud, la mitad de los comercios de todas clases, fondas, barberías, cafés, etcétera, que se van encontrando al paso por aquellas rúas. ¿Para qué tanto? nos preguntamos, al verlos vacíos, en las calles casi desiertas.

-Es que aquí —me dice mi acompañante— les basta con vender dos veces al mes. En cualquier otro lado, un comerciante para sostenerse, “para ir tirando” necesita vender todos los días algo. Aquí, con lo que se trabaja el 8 y 22 de cada mes, que son días de feria, no necesitan más. Esos dias se suda de firme, es verdad, pero con lo que les “entra” no sólo se defienden, sino que ganan dinero… ¡Mañana lo comprenderá usted todo, cuando vea lo que es una feria en Arzúa!

Empecé a darme cuenta de su importancia al entrar a cenar en “Casa de Juana”, la fonda más popular no sólo de Arzúa sino de varias leguas a la redonda. El espacioso comedor y sus locales adyacentes estaban llenos: no había una mesa libre salvo la que nos habían reservado.

Los comensales eran todos “tratantes” de ganado mular y caballar. Enfundados en largas blusas negras con sombreros del mismo tono. En nada se diferenciaban salvo en el acento: los había salmantinos, vallisoletanos, granadinos, zamoranos, murcianos, etc.; creo que estaban representadas la mayoría de las provincias. Aquella oscuridad de las blusas absorbía mucha luz y el comedor tenía un aspecto fúnebre; la batahola de los diálogos alegraban, no obstante aquella penumbra.

Al observar la mesa de en medio donde comían, calado el sombrero, varios de los “enlutados” a los que iluminaba de lleno la lámpara central, me pareció un momento cuando uno de ellos blandía un tenedor para pinchar algo, que tení ante mí el famoso cuadro “Lección de anatomía”, de Rembrandt.

—Son ganaderos, ¿sabe?, me decía solícito más tarde don Celestino, propietario de la fonda. Le vienen de todas partes de España a comprar muías y caballos para vender después en Castilla. Estas ferias empiezan ahora y terminan para febrero. Son, con las de Monterroso, las más importantes de Galicia. ¡Ya verá mañana!

Y la mañana llegó. Al clarear el día me despertaron los bocinazos y los cláxons estridentes de los camiones y autobuses que abarrotados arribaban trepidantes a la villa. Cuando bajé, la fonda era un hervidero de gente. Los “enlutados” habían aumentado de modo alarmante y trabajo me costó ganar la puerta de la calle. Los coches de Santiago, Nóya, Betanzos. La Coruña, Lalín. Melllid, Curtis, etcétera, se alineaban a lo largo de la carretera contigua al campo de la feria y las calles se poblaban de “paisanos” que llegaban por todas partes. La sosegada villa de Arzúa estaba desconocida.

En el terreno magnífico de la feria —casi un kilómetro de longitud, cubierto de viejos robles y castaños centenarios— todo era bullicio, actividad, dinamismo. Se levantaban en un santiamén tenderetes de !a más variada traza. Cada vendedor arreglaba afanosamente su puesto o buscaba acomodo para exponer los géneros.

Me aconsejaron que no entrase en el campo para dar tiempo a ultimar tanto preparativo. Deambulé ua rato por las calles, espléndidas de sol y cada vez, más llenas de público, y pude, notar que los comercios, en otros días vacíos, estaban ahora rebosantes.

Fui, al fin. a la feria. Hice entrada por los puestos de quesos. Allí estaban atrayentes las famosas y riquísimas “tetillas” de la Illana, Vilasantar, la Castellana. Curtis y Arzúa. Alegraba los ojos ven tanta abundancla y diversidad de formas y tamaños. Los compradores de fuera, que eran muchos, romana en mano pesaban y pedían precio. A la noche vi camiones enteros cargados de cajas de quesos que llevarían sabe Dios a dónde…

Seguían después los puestos de pollos y gallinas; eran innumerables las aldeanas que los ofrecían al paso. A un lado destacaba la alfarería de Buño, “cuncas”, jarros, fuentes, ollas. Mellid estaba representado con un gran “stand” de “zocos” del país, para todos los pies… Trescientos y pico eran los tenderetes de tejidos y quincalla, algunos tan bien surtidos que muchos de sus efectos y artículos no los vemos en los establecimientos coruñeses. Todos estos “comercios” tienen su clientela y todos venden. La ferretería con su diversidad de objetos estaba también presente. En otros lados, cestas de huevos, manteca. Y en el centro del campo vacas, cabras, carneros, cerdos. No faltaban guarniciones, ni “la suerte del pajarito”, ni el charlatán que vendía relojes y paraguas, ni los que hacían ante su numeroso auditorio los más extraños experimentos con los que conseguían al fin, que picase la gente…

A un lado, abarcando el ferial de extremo a extremo, se juntaba el ganado caballar y mular. ¿Cuánto habría allí, santo Dios? Dijéronme que alrededor de mil trescientas cabezas. Apenas si se podía andar. El que me acompañaba, avezado a estas cosas, avanzaba sin embargo tranquilo, separando las mulas y hasta sacudiéndoles en las ancas para abrirse paso. Yo que iba detrás, no las tenia todas conmigo.

De las tierras montañosas de Lalín, Chantada, Arzúa, Monterroso y Mellid, abundantes en caballos y muías traen a estas ferias arzuanas mucho ganado. Los caballos del país de fea estampa y poca alzada, son en cambio fuertes y resistentes para el trabajo y apropiados para los malos caminos. Se explica que tengan mucha aceptación por ahí adelante, pagándose por ellos sumas increíbles.

Un grupo alrededor de un caballo me llamó la atención y me acerqué. Llegué en el mismo momento en que un chalán gallego, también de blusa negra, le asía la mano derecha a un “tratante” andaluz y se la alargaba hacia el paisano que vendía. Al mismo tiempo trataba de coger la mano de éste para que se la estrechase al otro.

—¡Dalle a man, coma un caballero, codio!. clamaba.
—¡No dou n’ese precio, hom!. decía el otro tratando de retirar el brazo.
—¡Me valja Dios… Non me deixes quedar mal. Manoel!… ¡Van vlntaoito mil reás…!
—Non feireo, contestó cacharudo el otro.

El andaluz. Intranquilo y molesto ya, de tener tanto tiempo estirado el brazo, exclamó resuelto a su “intérprete”:
—¿Pero qué dise er tío ese? ¡Mira que es grande esto que no nos entendamos siendo todos españoles!

No sé en que paró aquello.

Pregunté más tarde a personas enteradas qué valor en venta tendría el ganado mular y caballar que acudió a la feria y me dijeron que sobre diez millones de pesetas. Y que las transaccones habidas habían pasado del millón y medio. Agregad a esto lo que se vendió en vacuno y porcino; en tejídos, en quesos, etc., y lo que las tres o cuatro mil personas “llegadas de fuera” comieron y bebieron, en figones, fondas y cafés y tendréis la explicación exacta de por qué al comercio de Arzúa. para ganar dinero, le bastan dos días al mes.

A. BARREIRO LOPEZ.

Unha descripción xeral do partido xudicial de Arzúa

O 22 de outubro de 1931, na serie “Jurisdicciones de Galicia” do xornal “La Voz de Galicia” Heliodoro Gallego Armesto firma na páxina 2 un texto que leva por título “Jurisdicciones de Galicia. Arzúa. I. Aspecto General” e que no mesmo xornal en días posteriores sería completado con “Ríos“, “Notas historicas”, “Vías de comunicación”, “Carreteras” e “Literatura popular”.

Reproducimos nesta ocasión o primeiro artigo da serie:

De los trece partidos judiciales que integran la provincia de La Coruña es el primero, en orden alfabético, el de Arzúa, que situado en el extremo SO. de aquélla, ocupa precisamente el centro geométrico de toda la región.
Limitando al O. los montes de Loureda y Sabugueira, que lo separan del de Santiago; al NO. el río Tambre que lo deslinda del de Ordenes; al N. los montes de la Tieira que se interponen en él y del de Betanzos; por el E. corren, sucesivamente de N. a S. las alturas frías y despobladas de los montes de Coba da Serpe, que alzan su pico más alta a 834 metros sobre el nivel del mar, Corno do Boy, Carrión y Mámoa de Losoiro, que demarcan este partido y la provincia de Lugo, y por el S. le sirve de línea divisoria con la de Pontevedra el río Ulla, la segunda en importancia de la corrientes fluviales de Galicia.
Forma todo él un extenso macizo estrato-cristalino, en el que predomina el gneis alternando con la micacita y demás rocas primitivas, especialmente en Taillor. En la Furelos al E. del Monte de Bocelo. El gneis común o venilloso preséntase muy característico en varios lugares y más especialmente en aillón. En la línea determinada por los lugares de Boimorto, Caregal, Sobrado y Las Pias, aparece una alternativa de pizarra cloritosa, granito estratiforme, pizarra negra y diversas variedades de gneis.
Abundan el anfibolito, que forma notables grupos en las inmediaciones de Mellid y Sobrado; el dionit y el diorito, tan escaso en Galicia; la eufótida y otras rocas anfibólicas, entre ellas la serpentina y la piedra ollar, conocidas ambas en el país con el nombre de “doelo” o “piedra de murcio”, calificativo que extienden los arzuanos a las demás rocas fáciles de labrar.
En medio del terreno primitivo, entre Lázaro y Las Cruces, hay un filón de basalto con un espesor de unos cuatro metros, pero cuya extensión sobre el rumbo resulta desconocida por aparecer el terreno cubierto de labor y monte, dejando ver solamente en basalto en el corte de un camino sin formar crestón ni cono.
Aunque aparece aquí, tan distante de masas considerables de su familia, resulta muy característico, por presentarse cmpacto, impregonado de olivina, algunos trozos de anfiboltas de zeolita. No lejos de este filón hay un gran cerro de serpentina granosa muy particular.
Las sierras de Coba da Serpe y Corno do Boy son silurianas.
Denunciadas solamente unas y en explotación otras, hay en este partido judicial minas de pirita arsenical (Fojado); hierro (Grijalva) y wolfran (Arca y Fuentes Rosas).
El conjunto de la montañosa comarca arzuana aparece ligeramente inclinado al S. sore la margen derecha del río Ulla, dominado por los vientos del SE. generalmente acompañados de lluvias, alternando con los del O. y N. que despejan un dilatado horizonte; resultando de todo ello un clima frío y sano.
El terreno bastante accidentado, tiene una altura media de 517 metros sobre el nivel del mar, y además de los montes ya citados al reseñar sus límites, presenta en su interior, como principales acuses de su orografía, los alto de Jabriña, Codesoso, Armada, San Payo, San Bartolomé de la Mota, Nuestra Señora del Viso y San Sebastián, coronadas de ermitas cristianas sucesoras de los altares de os sacrificios paganos; los de Peña de Espiño, Boavista, Peñas altas y coto de Emparedado, este útimo el más alto de todos con su cota de 797 metros, y los Montes de Bocelo, Furado, Freiteiro y Corda da Arca.
Todos estos montes se hallan medianamente poblados de árboles que proporcionan maderas y el combustible necesario, y de ellos se desprenden varios ramales que determinan entre sí cañadas y prolongados valles, por donde circulan las aguas del crecido número de riachuelos y ríos, más o menos caudalosos, que ofrecen diversa y sabrosa pesca, y que bañan el territorio sin que el arte contribuya al mejor aprovechamiento de tan beneficioso auxiliar de la agricultura, principal fuente de riqueza del país.
El terreno destinado a cultivo, fértil en general, produce buenas cosechas de maiz, centeno, trigo, patatas y agunas frutas y hortalizas. Sus excelentes prados naturales, con su vegetación de sauces, chopos, mimbrales y fresnos, ofrecen abundantes y buenos pastos, que alimentan ganado vacuno, mular y muchos caballos de pequeña alzada pero de gran resistencia. En los montes pastan rebaños de ganado lanar y cabrío y la caza se presenta abundante.
Asientan sobre el territorio del partido judicial de Arzúa 11.726 edificios, que albergan a 55.145 habitantes, de los cuales 9.733 viven en 1.818 casas aisladas, agrupándose los restantes en 886 entidades de población, que se clasifican en tres villas, ocho caseríos, trece lugares y 886 aldeas, ormando entre todas 114 parroquias, que se reunen a su vez entre si para constituir 10 municipios, que son: Arzúa, Boimorto. Curtis, Mellid, Pino (El), Santiso, Sobrado, Toques, Touro y Vilasantar.
La población relativa es de 54 habitantes por kilómetro cuadrado, bastante inferior a la media de Galicia, que es de 74.

Heliodoro Gallego Armesto