Unha multa con algo de “exceso”

Arzúa e rica en “contos”, transmitidos de xeito oral, e seguramente verídicos ou cunha base certa. Non son doados de datar, nin están moitos recollidos, pero todos forman parte do patrimonio inmaterial dos arzuáns e merecen ser preservados. A continuación reproduzo literalmente un atopado en internet por alguén que firma como “O Perello” e a quen lle debemos agradecer que preservara para todos uns poucos de estes “contos”. Dateino no, 1960, pero ben podería ser de dez anos antes (ou despois). Calquera contribución sobre esta ou outra historia de Arzúa será benvida no enderezo info (arroba) arzua.net:

Hai nos baixos da casa do concello dous portelos a ambolosdous lados da porta principal, que dan acceso ó oco por donde se descolgan as pesas do reloxio. Aínda cando eu era un rapaz, adoitaban estar abertas. Os cativos íamos alí con esa mistura de curiosidade e medo que impoñían aquelas enormes espadas de Damocles. Pero o seu interior tamen era alivio para vexigas apuradas de xente de paso por ese lugar.
E aquí arranca o conto de hoxe. Un bo día, un veciño dunha parroquia deste concello (creo recordar que S. Martiño de Calvos), estaba regando no serrín que cubría o solo de un deses ocos co que lle sobraba no corpo, cando foi sorprendido in fraganti por un garda municipal. Éste, decidiu escarmentar ó infractor e espetoulle unha multa por “horinar en los bajos del ayuntamiento” e un importe dunhas 15 pesetas que daquela era algo así como 30 euros de agora.
O pobre do veciño, subiu ás oficinas do xulgado, que se atopaban arriba, do lado que da á calle do Norte buscando a Victoriano, a quen coñecía, coa esperanza de que lle aforrase as 15 pesetas. E chegado xunto del, díxolle si habería maneira de quitarlle a multa ou, se non toda, alomenos “quitarlle algo”. Victoriano mirou o papeliño da multa e coa súa sorna habitual, contestoulle: “Como non lle quite a H a horinar…”

|Copiado do blog Contos de Arzúa

Cartel das Festas do Carme do 1949

Grandes fiestas en la Villa de Arzúa en honor a la Santísima Virgen del Carmen. Los días 16, 17 y 18 de Julio de 1949.

Se celebrarán MISAS SOLEMNES DE CAMPAÑA con intervención de la SCHOLA CANTORUM Y ORQUESTA DEL SEMINARIO DE SANTIAGO compuesta de setenta elementos.

¡ACONTECIMIENTO ÚNICO EN GALICIA!

MAGNAS PROCESIONES PRESIDIDAS POR LAS AUTORIDADES en las que la SCHOLA Y ORQUESTA cantarán motetes de los más afamados autores.

Amenizarán estas fiestas LA BANDA MUNICIPAL DE LA CORUÑA compuesta por cincuenta y dos profesores y la simpática y popular MÚSICA DE MERZA.

GRAN ROMERÍA EN LA PLAZA que lucirá FANTÁSTICA ILUMINACIÓN a bae de arcos de bombillas eléctricas multicolores.

TODOS LOS DÍAS Y A MEDIA NOCHE FESTIVALES PIROTÉCNICOS DE PROPORCIONES GIGANTESCAS Y SORPRENDENTES con profusa ELEVACIÓN DE GLOBOS DE DIMENSIONES COLOSALES y equipados con barquillas cargadas de lucería, bengalas y detonadores, de efecto maravilloso.

(…)

ALGO GRANDIOSO Y SORPRENDENTE NO VISTO JAMÁS

Unha feira en Arzúa nos anos 40

O 5 de decembro de 1945, na sección “Galicia próspera y fecunda” de “La Voz de Galicia”, A. Barreiro López escribe unha rica descrición do que era unha feira naquel tempo, e facilita datos concretos como que os visitantes ascendian a tres ou catro mil persoas, ou que había sobre mil trescentas cabezas de gando e maís de trescentos tenderetes de tecidos e quincalla.

Arzúa es de ordinario una villa apacible y tranquila a la que parecen sobrar, por esa quietud, la mitad de los comercios de todas clases, fondas, barberías, cafés, etcétera, que se van encontrando al paso por aquellas rúas. ¿Para qué tanto? nos preguntamos, al verlos vacíos, en las calles casi desiertas.

-Es que aquí —me dice mi acompañante— les basta con vender dos veces al mes. En cualquier otro lado, un comerciante para sostenerse, “para ir tirando” necesita vender todos los días algo. Aquí, con lo que se trabaja el 8 y 22 de cada mes, que son días de feria, no necesitan más. Esos dias se suda de firme, es verdad, pero con lo que les “entra” no sólo se defienden, sino que ganan dinero… ¡Mañana lo comprenderá usted todo, cuando vea lo que es una feria en Arzúa!

Empecé a darme cuenta de su importancia al entrar a cenar en “Casa de Juana”, la fonda más popular no sólo de Arzúa sino de varias leguas a la redonda. El espacioso comedor y sus locales adyacentes estaban llenos: no había una mesa libre salvo la que nos habían reservado.

Los comensales eran todos “tratantes” de ganado mular y caballar. Enfundados en largas blusas negras con sombreros del mismo tono. En nada se diferenciaban salvo en el acento: los había salmantinos, vallisoletanos, granadinos, zamoranos, murcianos, etc.; creo que estaban representadas la mayoría de las provincias. Aquella oscuridad de las blusas absorbía mucha luz y el comedor tenía un aspecto fúnebre; la batahola de los diálogos alegraban, no obstante aquella penumbra.

Al observar la mesa de en medio donde comían, calado el sombrero, varios de los “enlutados” a los que iluminaba de lleno la lámpara central, me pareció un momento cuando uno de ellos blandía un tenedor para pinchar algo, que tení ante mí el famoso cuadro “Lección de anatomía”, de Rembrandt.

—Son ganaderos, ¿sabe?, me decía solícito más tarde don Celestino, propietario de la fonda. Le vienen de todas partes de España a comprar muías y caballos para vender después en Castilla. Estas ferias empiezan ahora y terminan para febrero. Son, con las de Monterroso, las más importantes de Galicia. ¡Ya verá mañana!

Y la mañana llegó. Al clarear el día me despertaron los bocinazos y los cláxons estridentes de los camiones y autobuses que abarrotados arribaban trepidantes a la villa. Cuando bajé, la fonda era un hervidero de gente. Los “enlutados” habían aumentado de modo alarmante y trabajo me costó ganar la puerta de la calle. Los coches de Santiago, Nóya, Betanzos. La Coruña, Lalín. Melllid, Curtis, etcétera, se alineaban a lo largo de la carretera contigua al campo de la feria y las calles se poblaban de “paisanos” que llegaban por todas partes. La sosegada villa de Arzúa estaba desconocida.

En el terreno magnífico de la feria —casi un kilómetro de longitud, cubierto de viejos robles y castaños centenarios— todo era bullicio, actividad, dinamismo. Se levantaban en un santiamén tenderetes de !a más variada traza. Cada vendedor arreglaba afanosamente su puesto o buscaba acomodo para exponer los géneros.

Me aconsejaron que no entrase en el campo para dar tiempo a ultimar tanto preparativo. Deambulé ua rato por las calles, espléndidas de sol y cada vez, más llenas de público, y pude, notar que los comercios, en otros días vacíos, estaban ahora rebosantes.

Fui, al fin. a la feria. Hice entrada por los puestos de quesos. Allí estaban atrayentes las famosas y riquísimas “tetillas” de la Illana, Vilasantar, la Castellana. Curtis y Arzúa. Alegraba los ojos ven tanta abundancla y diversidad de formas y tamaños. Los compradores de fuera, que eran muchos, romana en mano pesaban y pedían precio. A la noche vi camiones enteros cargados de cajas de quesos que llevarían sabe Dios a dónde…

Seguían después los puestos de pollos y gallinas; eran innumerables las aldeanas que los ofrecían al paso. A un lado destacaba la alfarería de Buño, “cuncas”, jarros, fuentes, ollas. Mellid estaba representado con un gran “stand” de “zocos” del país, para todos los pies… Trescientos y pico eran los tenderetes de tejidos y quincalla, algunos tan bien surtidos que muchos de sus efectos y artículos no los vemos en los establecimientos coruñeses. Todos estos “comercios” tienen su clientela y todos venden. La ferretería con su diversidad de objetos estaba también presente. En otros lados, cestas de huevos, manteca. Y en el centro del campo vacas, cabras, carneros, cerdos. No faltaban guarniciones, ni “la suerte del pajarito”, ni el charlatán que vendía relojes y paraguas, ni los que hacían ante su numeroso auditorio los más extraños experimentos con los que conseguían al fin, que picase la gente…

A un lado, abarcando el ferial de extremo a extremo, se juntaba el ganado caballar y mular. ¿Cuánto habría allí, santo Dios? Dijéronme que alrededor de mil trescientas cabezas. Apenas si se podía andar. El que me acompañaba, avezado a estas cosas, avanzaba sin embargo tranquilo, separando las mulas y hasta sacudiéndoles en las ancas para abrirse paso. Yo que iba detrás, no las tenia todas conmigo.

De las tierras montañosas de Lalín, Chantada, Arzúa, Monterroso y Mellid, abundantes en caballos y muías traen a estas ferias arzuanas mucho ganado. Los caballos del país de fea estampa y poca alzada, son en cambio fuertes y resistentes para el trabajo y apropiados para los malos caminos. Se explica que tengan mucha aceptación por ahí adelante, pagándose por ellos sumas increíbles.

Un grupo alrededor de un caballo me llamó la atención y me acerqué. Llegué en el mismo momento en que un chalán gallego, también de blusa negra, le asía la mano derecha a un “tratante” andaluz y se la alargaba hacia el paisano que vendía. Al mismo tiempo trataba de coger la mano de éste para que se la estrechase al otro.

—¡Dalle a man, coma un caballero, codio!. clamaba.
—¡No dou n’ese precio, hom!. decía el otro tratando de retirar el brazo.
—¡Me valja Dios… Non me deixes quedar mal. Manoel!… ¡Van vlntaoito mil reás…!
—Non feireo, contestó cacharudo el otro.

El andaluz. Intranquilo y molesto ya, de tener tanto tiempo estirado el brazo, exclamó resuelto a su “intérprete”:
—¿Pero qué dise er tío ese? ¡Mira que es grande esto que no nos entendamos siendo todos españoles!

No sé en que paró aquello.

Pregunté más tarde a personas enteradas qué valor en venta tendría el ganado mular y caballar que acudió a la feria y me dijeron que sobre diez millones de pesetas. Y que las transaccones habidas habían pasado del millón y medio. Agregad a esto lo que se vendió en vacuno y porcino; en tejídos, en quesos, etc., y lo que las tres o cuatro mil personas “llegadas de fuera” comieron y bebieron, en figones, fondas y cafés y tendréis la explicación exacta de por qué al comercio de Arzúa. para ganar dinero, le bastan dos días al mes.

A. BARREIRO LOPEZ.

Un banquete barato

Grazas a hemeroteca do xornal “La Voz de Galicia”, pasará a historia un feito chusco que tivo lugar nunha fonda de Arzúa. Baixo o epígrafe “Un banquete barato” na páxina cinco do xornal do 26 de setembro de 1936 pódese ler:

En una fonda que tiene en Arzúa D. Eugenio Rilo Torres, se presentaron a comer los vecinos de Calvos Manuel Pozas Vázquez, Agustín Rito Méndez, Pedro Suárez Bravo, Manuel Galán Rodríguez, Luis Mecías Tato, José Rodríguez Martínez y Luis Rodríguez Pazos.

Cuando dieron por terminado el “banquete” llamaron al fondista, pero no para abonarle el gasto hecho, sino para decirle que pagaría el gasto el cura párroco D. José Pérez Lodeiro.

Más tarde vino en conocimiento el señor Rilo Torres de que había sido víctima de un engaño, ya que el párroco no tiene que ver nada con el festín ni autorizó a los comensales a invocar su nombre.

O polémico partido do Peña F.C. de Arzúa contra o Deportivo de Oza

O 5 de agosto de 1933, no apartado “Notas Deportivas”, páxina 7 do xornal “La Voz de Galicia”, publícase a carta do Capitán do Deportivo de Oza de los Ríos que xogou co Peña Fútbol Club de Arzúa o 30 de xullo de 1933. A carta explícase soa e danos unha idea da rivalidade existente entre os dous clubes:

Como capitán del equipo del Deportivo de Oza de los Ríos debo aclarar que la reseña enviada por el Arzúa F.C. de Arzúa, por mediación de su corresponsal es completamente falsa y como quiera que pone en entredicho el buen nombre de mi equipo, me apresuro a declarar:

Primero. Que el resultado del partido no fue como pone de cinco a cero, sino que terminó con tres a cero y aun tenemos la ventaja de cuatro ya que en Oza perdieron por siete a cero.

Segundo. Que no faltaban más que once minutos para terminar, cuando visto las salvajadas de que eramos objeto nos retiramos.

Tercero. De los ochos jugadores que dicen jugaron de Betanzos solo son cuatro y estos desde su fundación pertenecen al equipo; además por faltarnos Couceiro, Daniel, Crespo y Cachaza II, nos vemos en la precisión de poner los consiguientes reservas y si nuestro equipo no respondió según ellos mismos afirman fué debido a que en vez de un partido de fútbol parecía una batalla campal desarrollada en una “leira” aun sin labrar y bastante hicimos den salir indemnes de la misma; además fuimos objeto de toda clase de insultos y hasta amenazas de muerte, muy distinto del trato afectuoso que nosotros les dimos.

Cuarto. No dicen que el Peña F.C. se reforzó con elementos de Compostela y Vigo, y para terminar diré que el Deportivo de Oza de los Ríos no tienen inconveniente en jugar un partido con el Peña F.C. en campo neutral, fuera del Partido Judicial, jugando sin refuerzos, nada más que con los jugadores de cada localidad y poniendo en litigio, bien 200 pesetas o una copa de plata.

Esto no otra cosas ha sido la verdad de lo ocurrido, quedando zanjada esta cuestión.

Muy agradecido s.s.q.e.s.m.

José Sendín

Lamentablemente, non foi posible atopar a nota de prensa enviada polos de Arzúa que de forma tan contundente discute o capitán do Oza, o que si atopamos foi a nova escrita por Neira o primeiro de agosto na páxina sete do mesmo xornal co título “De excursión” e que non deixa entrever que o encontro fora unha “batalla campal”, ao contrario, conta que os xogadores visitantes foron agasallados cun xantar que acabou con brindis. Di así:

El domingo pasado acompañando a nuestro equipo titular que jugaba en Arzúa contra el Peña F.C. de aquella localidad, y llenando dos grandes ómnibus, multitud de entusiastas y bellos encantiños de esta localidad, fueron a aquella villa.

En el campo de esta villa y a las cinco de la tarde, completamente abarrotado de público, comenzó el encuentro a las órdenes del conocido deportista de Curtis señor Terrón.

Dió el saque inicial una hermosa señorita arzuana, madrina del Peña F.C., que regala al capitán del Deportivo un artístico ramo de flores.

El primer tiempo, bastante igualado y jugado a gran tren, terminó con la ventaja de los propietarios por uno a a cero, producto de un ataque en tromba al portero de Oza, escapándosele a éste el balón de las manos para parar en la red.

En la segunda parte los de Arzúa logran dos goals más al convertir Portugués un penalty y el otro como colofón a una buena jugada obra de Ferreiro. Los del Oza que jugaron superiormente, sobre todo en esta parte, en la que todos sus componentes demostraron su buena clase, adolecieron del chut en su ataque, que ayer estuvo apagado.

Debemos hacer constar que el equipo de Oza tiene a su favor todavía la diferencia de cuatro goals, por haber ganado el partido anterior por siete a cero. Este equipo alineó con cuatro jugadores reservas por falta de Cachaza, Petit, Crespo y Daniel.

A la terminación del encuentro han sido delicadamente obsequiados los jugadores forasteros con un lunch en el que fueron nota sensacional los brindis y hurras para vencedores y vencidos y sus respectivas localidades.

Tráxico accidente de camiño á romería da Mota

A páxina nove do xornal “La Voz de Galicia” do 25 de setembro de 1932, adicada a Información Rexional, publica a seguinte nova co título “Un muerto y varios heridos graves” e o antetítulo “Trágico accidente”:

Días pasados, varios vecinos de Arzúa se dirigian en un camión a la romería que se celebraba en la Mota, perteneciente a la parroquia de San Esteban del Campo.

El vehículo era conducido por el vecino de Boimorto Jesús Senín Casal, de 25 años. Al llegar al kilómetro 9 de la carretera de Boimorto a Muros, debido a un patinazo por la reciente lluvia, volcó aquél.

Resultó muerto en el acto el vecino de Arzúa José Seclos N., panadero, a consecuencia de un golpe recibido en la cabeza contra un arbol al ser despedido del camión.

Heridos de gravedad resultaron María Carril González, con lesiones en el frontal; Dolores Bendaña, erosiones en la pierna derecha; Cecilia Costoya, contusión en la región frontal, y María Fernández Ramos, de una contusión en el lado derecho.

Y con lesiones de consideración los siguientes: José Vázquez N., magullamiento del brazo izquierdo y María Villa Tato, fractura de la clavícula izquierda.

En el lugar del suceso se presentaron inmediatamente el juez de instrucción y la Guardia Civil y numerosos vecinos que auxiliaron a los heridos.

El conductor fué detenido.

Un mal pirotécnico

Na páxina 9 do xornal “La Voz de Galicia” do 7 de setembro de 1932 Rey Alvite escribe na sección “Crónica de Santiago”:

José Seoane Castro, de 21 años, soltero, vecino de Villantime-Arzúa, para festejar el remate de la “malla” aprovechó la pólvora que guardaba en su casa con el propósito de fabricar una bomba, como así lo hizo y tuvo la mala suerte de que al prenderle fuego perdió la mano izquierda y se produjo heridas muy graves en diferentes partes del cuerpo. Ingresó en el Hospital.

Riña de mozos a la salida de un baile

Na páxina 5 do xornal “La Voz de Galicia”, na sección “Noticias Locales” o 12 de febreiro de 1932 aparecía este texto:

Dicen de Arzúa que a la salida de un baile que se celebraba en aquel Ayuntamiento, riñeron varios mozos de la localidad con otros de Mellid.

De las palabras pasaron a los hechos, entablándose una pelea a palos y puñetazos, resultando herido Francisco Valiño Prieto, de 25 años de edad, con una herida en la frente de carácter reservado.

La guardia civil detuvo a varios de los contendientes de uno y otro bando

Os ríos do partido xudicial de Arzúa

O 31 de outubro de 1931, nunha serie do xornal “La Voz de Galicia” titulada “Jurisdicciones de Galicia” Heliodoro Gallego Armesto escribeu un artigo titulado “Jurisdicciones de Galicia. Arzúa. II. Ríos”, continuación de “Aspectos Generales” e que no mesmo xornal en días posteriores o mesmo autor completou con “Notas historicas”, “Vías de comunicación”, “Carreteras” e “Literatura popular”. O artigo, que está na páxina 8 do xornal dí:

El principal de todos los ríos que riegan el partido judicial de Arzúa es el Ulla que, como ya dijimos, sin internarse en aquella comarca, forma su límite Sur. Procedente del anfiteatro montañoso de la Ulloa (Lugo), donde tiene su origen, desciende de levante a poniente, formando valles cuyos paisajes son celebrados justamente como de los más sugestivos de Galicia.

Toca este río las tierras de Arzúa en el punto de su confluencia con el Tambre, pasando después sucesivamente bajo los puentes Ramil y Basadre; recoge luego las aguas que le aportan el Seco y el Furelos, y doblando al Sur encuentra los puentes Arcediago y Mouranos, para volver de nuevo al N. recogiendo el Besoña y por la margen de Pontevedra el Arnego. Un poco más adelante afluye a él el Iscó, encuentra luego el puente San Justo, describe a continuación una amplia curva al S., para volver seguidamente al O., apórtanle sus aguas el Merés y el Laña; en otra violenta curva al S. para volver al N. pasa bajo el puente Basebe y, ya otra vez dirección al O., vajo el de Benisquide, y poco después abandona las tierras de Arzúa para seguir a Puente Cesures, y desde aqui se hace navegable hasta la Ría de Arosa, donde se pierde en el mar.

Sigue en importancia al Ulla el Tambre, (el fluvius de los romanos) que tiene sus fuentes en la alta meseta de Las Pías y en las vertientes septentrionales de las bravas cumbres del Monte de Bocelo, desde las que corriendo en dirección O. recoge las aguas que desborda la laguna de Sobrado de los Monjes; pasa después bajo los puentes de Vilariño, San Pedro, Présaras y Castro, para inclinarse seguidamente al SO. formando la linea divisoria entre las tierras de Arzúa y Órdenes, pasando en este trayecto bajo los puentes de Boado, Carreira, Carneiro y Canizas, y abandonando las tierras que intentamos describir, sigue hasta la Ría de Noya, donde, después de un recorrido de 111 kilómetros, rinde sus aguas al mar, que lo recibe ofrendandole cual triunfal arco de entrada el magnifico e histórico puente de Don Alonso.

Muy cerca de las fuentes del Tambre, en las vertientes septentrionales de la meseta de las Pías, tiene su origen el río Mandeo, que al pasar por el pequeño lugar que le da nombre, toma decididamente la dirección N. a través de tierras frías y despobladas y ya fuera del partido de Arzúa, se inclina al O. para terminar a los 53 kilómetros de su nacimiento en la Ría de Betanzos.

De menos importancia que los anteriores y con todo su curso comprendido dentro del partido judicial de Arzúa, citáremos solamente: entre los afluentes del Tambre, el Cabalar y el Mera y de los que dan sus aguas al Ulla, el Seco, el Furelos, El Isoó y el Lañas.

El río Cabalar baja de la Illana, por Fisteus, recoge su afluente el de La Lage, procedente de Curtis, corriendo ambos de N. a S. el Mera procede de las vertientes del alto de la Mota de San Bartolomé, marcha de E. a O., y después de recoger las aguas de sus afluentes el Calvos y el Cines, pasa bajo los puentes de Punin el viejo y el de la carretera (inmediatos uno a otro), en un lugar de la parroquia de Gonzar, asiento de una antigua mansión romana, como lo demuestran los vestigios en él encontrados y entre los que figura un “modio” usado por los súbditos de Roma para medir áridos.

El Furelos nace en las faldas de los montes de Bocelo y Corno do Boy, y seguidamente, mientras baña varias parroquias, determina el valle de Paradela de mimosos y arbolados parajes y prolongado de N. a SO. en la misma dirección del río; sigue después al E. de la villa de Mellid, a través del abierto y áspero paisaje de la gándara de su nombre donde cruza el puente romano de Furelos y mas abajo el de Dis.

Sirve seguidamente su curso un corto y accidentado recorrido de linea divisoria entre los municipios de Mellid y Santiso, y en el punto llamado Rechinol pasa entre grandes alturas dominadas por enormes masas de rocas calizas, por entre las cuales, al abrirse paso las aguas, forman numerosas y pequeñas cascadas.

El más alto de estos macizos, el de la izquierda, visto desde abajo parece una singular y vetusta fortaleza arruinada. Desde tiempo inmemorial conocen sus dos rocas principales con el apelativo de “Chimenea dos Mouros” y “Os Castelos”, los habitantes del pais. La primera aparece horadada en toda su altura a guisa de chimenea, y como tal la utilizan para hacer fuego y calentar sus ateridos miembros en los crudos días del invierno los pastores, únicos habitantes de tan agrestes lugares. La otra roca se eleva verticalmente desde la orilla del río hasta la cima de la montaña, aislada por el frente y ambos lados de su parte superior.

La industria utilizó este sitio para convertir la industria hidráulica del río en eléctrica emplazando en él una presa, y al desescombrar entre los peñascos para hecharlos a rodar hasta el río, fueron descubiertos en planos de diferente altura, restos de casas; muros de tosca pizarra simplemente superpuesta sin mezcla de barro ni de cemento que los uniera. De maderas solamente apareció un trozo de viga carbonizada, lo que induce a creer que fue el fuego la causa destructora de tan remotas habitaciones; tampoco apareció del ajuar que guardaban más que restos de cerámica primitiva y un trozo de un collar de esteatita, reducido a tres cuentas y un medallón simulando toscamente un rostro humano.

Todos estos restos, con las rocas que los sostenían, descendieron al fondo del río unos, y a formar parte de la presa, otros.

Pasado este punto las aguas del rio Furelos recobran la plácida tranquilidad con que deslizaban su curso, y después de pasar bajo el puente de Chorén, van a confundirse con las del Ulla.

El rio Isoó, cuyas fuentes, inmediatas a las del Tambre, se encuentran en el de tantas veces citado monte de Bocelo, marcha sombreado por espesos bosques en dirección SO., recogiendo durante su corto, pero accidentado curso, varias arroyadas en los términos de Rodieiro y Corneda: pasa sucesivamente bajo los puentes de Ribadiso y Las Tablas, captando entre ambos al Regada, y más abajo, en Fuente Santa, las del Carracedo y el Vilar, que bajan de las altas tierras de Pantiñobre, Burres y Arzúa, y bordeando por último las faldas de Monte furado, se pierde en el Ulla.

De escasa importancia geográfica, la tiene grande para la historia de Galicia. Destinado siempre a delimitar jurisdicciones rivales separó los condados de Aveancos y Cornado; más tarde las tierras que de un lado pertenecían a os prelados compostelanos y del otro a poderosos e intrigantes señores, y hoy sigue marcando la linea divisoria entre las diócesis de Lugo y Santiago.

Tal circunstancia convirtió sus márgenes en obligado escenario de las luchas de unos y otros, y así, durante las Edad Media, las aguas del Isoó se vieron enrojecidas muchas veces con la sangre de los combatientes. como recuerdo de tantas intrigas, grandezas y miserias, quedan aún en la cuenca de este río los restos de las fortalezas levantadas en defensa de tan encontrados intereses.

Unha descripción xeral do partido xudicial de Arzúa

O 22 de outubro de 1931, na serie “Jurisdicciones de Galicia” do xornal “La Voz de Galicia” Heliodoro Gallego Armesto firma na páxina 2 un texto que leva por título “Jurisdicciones de Galicia. Arzúa. I. Aspecto General” e que no mesmo xornal en días posteriores sería completado con “Ríos“, “Notas historicas”, “Vías de comunicación”, “Carreteras” e “Literatura popular”.

Reproducimos nesta ocasión o primeiro artigo da serie:

De los trece partidos judiciales que integran la provincia de La Coruña es el primero, en orden alfabético, el de Arzúa, que situado en el extremo SO. de aquélla, ocupa precisamente el centro geométrico de toda la región.
Limitando al O. los montes de Loureda y Sabugueira, que lo separan del de Santiago; al NO. el río Tambre que lo deslinda del de Ordenes; al N. los montes de la Tieira que se interponen en él y del de Betanzos; por el E. corren, sucesivamente de N. a S. las alturas frías y despobladas de los montes de Coba da Serpe, que alzan su pico más alta a 834 metros sobre el nivel del mar, Corno do Boy, Carrión y Mámoa de Losoiro, que demarcan este partido y la provincia de Lugo, y por el S. le sirve de línea divisoria con la de Pontevedra el río Ulla, la segunda en importancia de la corrientes fluviales de Galicia.
Forma todo él un extenso macizo estrato-cristalino, en el que predomina el gneis alternando con la micacita y demás rocas primitivas, especialmente en Taillor. En la Furelos al E. del Monte de Bocelo. El gneis común o venilloso preséntase muy característico en varios lugares y más especialmente en aillón. En la línea determinada por los lugares de Boimorto, Caregal, Sobrado y Las Pias, aparece una alternativa de pizarra cloritosa, granito estratiforme, pizarra negra y diversas variedades de gneis.
Abundan el anfibolito, que forma notables grupos en las inmediaciones de Mellid y Sobrado; el dionit y el diorito, tan escaso en Galicia; la eufótida y otras rocas anfibólicas, entre ellas la serpentina y la piedra ollar, conocidas ambas en el país con el nombre de “doelo” o “piedra de murcio”, calificativo que extienden los arzuanos a las demás rocas fáciles de labrar.
En medio del terreno primitivo, entre Lázaro y Las Cruces, hay un filón de basalto con un espesor de unos cuatro metros, pero cuya extensión sobre el rumbo resulta desconocida por aparecer el terreno cubierto de labor y monte, dejando ver solamente en basalto en el corte de un camino sin formar crestón ni cono.
Aunque aparece aquí, tan distante de masas considerables de su familia, resulta muy característico, por presentarse cmpacto, impregonado de olivina, algunos trozos de anfiboltas de zeolita. No lejos de este filón hay un gran cerro de serpentina granosa muy particular.
Las sierras de Coba da Serpe y Corno do Boy son silurianas.
Denunciadas solamente unas y en explotación otras, hay en este partido judicial minas de pirita arsenical (Fojado); hierro (Grijalva) y wolfran (Arca y Fuentes Rosas).
El conjunto de la montañosa comarca arzuana aparece ligeramente inclinado al S. sore la margen derecha del río Ulla, dominado por los vientos del SE. generalmente acompañados de lluvias, alternando con los del O. y N. que despejan un dilatado horizonte; resultando de todo ello un clima frío y sano.
El terreno bastante accidentado, tiene una altura media de 517 metros sobre el nivel del mar, y además de los montes ya citados al reseñar sus límites, presenta en su interior, como principales acuses de su orografía, los alto de Jabriña, Codesoso, Armada, San Payo, San Bartolomé de la Mota, Nuestra Señora del Viso y San Sebastián, coronadas de ermitas cristianas sucesoras de los altares de os sacrificios paganos; los de Peña de Espiño, Boavista, Peñas altas y coto de Emparedado, este útimo el más alto de todos con su cota de 797 metros, y los Montes de Bocelo, Furado, Freiteiro y Corda da Arca.
Todos estos montes se hallan medianamente poblados de árboles que proporcionan maderas y el combustible necesario, y de ellos se desprenden varios ramales que determinan entre sí cañadas y prolongados valles, por donde circulan las aguas del crecido número de riachuelos y ríos, más o menos caudalosos, que ofrecen diversa y sabrosa pesca, y que bañan el territorio sin que el arte contribuya al mejor aprovechamiento de tan beneficioso auxiliar de la agricultura, principal fuente de riqueza del país.
El terreno destinado a cultivo, fértil en general, produce buenas cosechas de maiz, centeno, trigo, patatas y agunas frutas y hortalizas. Sus excelentes prados naturales, con su vegetación de sauces, chopos, mimbrales y fresnos, ofrecen abundantes y buenos pastos, que alimentan ganado vacuno, mular y muchos caballos de pequeña alzada pero de gran resistencia. En los montes pastan rebaños de ganado lanar y cabrío y la caza se presenta abundante.
Asientan sobre el territorio del partido judicial de Arzúa 11.726 edificios, que albergan a 55.145 habitantes, de los cuales 9.733 viven en 1.818 casas aisladas, agrupándose los restantes en 886 entidades de población, que se clasifican en tres villas, ocho caseríos, trece lugares y 886 aldeas, ormando entre todas 114 parroquias, que se reunen a su vez entre si para constituir 10 municipios, que son: Arzúa, Boimorto. Curtis, Mellid, Pino (El), Santiso, Sobrado, Toques, Touro y Vilasantar.
La población relativa es de 54 habitantes por kilómetro cuadrado, bastante inferior a la media de Galicia, que es de 74.

Heliodoro Gallego Armesto